Operativos cargados de prepotencia que sumaron a miles a la causa del Sí
Cada paso o gesto en este tramo final hacia el “1-O” puede ser determinante para el futuro de una región y de un país.
“Creo que (Mariano) Rajoy entró en la peor deriva en la que podía entrar y logró que hasta los indecisos y los opositores al referéndum salieran a las calles o se posicionaran claramente en favor de la democracia y de la libertad. Esta fue la respuesta a un atropello que no hace más que engrosar las filas del independentismo”. La periodista cordobesa Ana Rey, quien desde hace más de 20 años vive en Barcelona, se mostró ayer sorprendida por la espontánea y masiva reacción de la población catalana ante los procedimientos policiales ordenados por el Gobierno de Madrid para impedir el referéndum del 1° de octubre.
Ana, como muchos catalanes que se declaraban perplejos al no sentirse representados por ninguno de los “bandos” en disputa por la consulta independentista, es partidaria de votar y decidir el futuro en las urnas, pero cuestiona el modo en que se llevó adelante el proceso.
La periodista consideró que desde la Generalitat de Catalunya o desde la coalición oficialista Junts pel Sí (Juntos por el Sí) también “se han saltado las reglas y la lógica democráticas, con un discurso que representa sólo a la mitad”.
Pero, ante lo ocurrido ayer con los operativos realizados por la Guardia Civil en Barcelona, Rey fija posición. “Frente a la prepotencia de la estrategia policial, no hay mucho que pensar acerca de qué vereda elegir para ponerse”.
Ana relató a La Voz el cambio de postura de amigos y de familiares que eran cautos o incluso abiertamente contrarios a la consulta en los términos actuales y que ayer se sumaron a las marchas de protesta por las detenciones y por los procedimientos. Las reacciones de radicalización que abonó el Ejecutivo del Partido Popular con sus medidas abren un nuevo escenario a sólo 10 días de la cita con las urnas que el Tribunal Constitucional español declaró ilegal.
Cada paso o gesto en este tramo final hacia el “1-O” puede ser determinante para el futuro de una región y de un país.

