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Odessa, otro espejo de un país dividido

Manifestantes prorrusos liberan a decenas de detenidos en cuartel policial. Otra réplica de ultraderechistas leales a Kiev.

05 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
Odessa, otro espejo de un país dividido
Muy frágil. Los acuerdos alcanzados semanas atrás en Ginebra para contener la violencia naufragaron el fin de semana (AP).

Odessa, Kiev, Moscú. La indignación por la muerte de activistas prorrusos en disturbios en Odessa desató ayer nuevos hechos de violencia en ese puerto del Mar Negro, donde una muchedumbre tomó un cuartel de la policía y liberó a decenas de sus aliados detenidos.

Los activistas habían sido encarcelados por su presunta participación en los enfrentamientos del viernes, en los que murieron más de 40 personas, algunas de ellas por consecuencia de heridas de bala, pero la mayoría debido a un incendio en un edificio sindical. Ese fue el peor hecho de violencia en la crisis ucraniana desde que más de 100 personas murieron en Kiev en febrero, la mayoría por balas de francotiradores.

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, visitó ayer Odessa para intentar apaciguar las crecientes tensiones, e insinuó que veía la mano de Moscú en la agitación que se extiende por el sureste de ese país.

Odessa es la ciudad más importante entre la península de Crimea, que Rusia anexó en marzo, y la región separatista moldava de Transnistria, donde Rusia tiene un contingente militar para mantener la paz.

Existe un creciente temor de que a la larga Moscú pretenda tomar control de una enorme franja del sureste de Ucrania, desde Transnistria hasta las áreas industriales dominadas por Rusia en el este.

El presidente ruso, Vladimir Putin, quien sostiene que el área fue territorio de su país, dijo que no quiere enviar tropas allí, pero que lo hará de ser necesario para proteger intereses de Moscú. Alexei Pushkov, destacado miembro del Parlamento ruso que suele expresar los puntos de vista del Kremlin en política exterior, deslizó que Ucrania está destinada a dividirse.

“A través de la justificación de que hubo un incendio provocado, de operaciones militares y del asesinato de rusos en Ucrania, el gobierno de Kiev está destruyendo la base para la existencia de un país unido”, afirmó Pushkov en su cuenta de la red social Twitter.

Yatseniuk dijo que la policía de Odessa era investigada por su fracaso en mantener la paz durante los disturbios, e indicó que había ordenado a los fiscales hallar a “todos los instigadores, a todos los organizadores y a todos quienes bajo el liderazgo ruso iniciaron un ataque letal contra Ucrania y Odessa”.

Nuevos incidentes

Sin embargo, horas después la policía cedió ante una multitud de varios cientos de manifestantes prorrusos que atacaron su cuartel, donde destruyeron puertas, ventanas y cámaras de vigilancia. Poco después de que algunos de ellos lograron tener acceso a un patio interior, la policía liberó a los detenidos, que fueron recogidos por la muchedumbre empapada por la lluvia, en medio de vítores y gritos de “¡Libertad!”.

Los habitantes prorrusos acusan por el incendio letal del fin de semana a grupos ultraderechistas apañados por las autoridades de Kiev, que llegaron al lugar y protagonizaron choques con quienes habían tomado sedes oficiales locales. Según esta versión, los ultraderechistas del grupo Sector Derecho, con la venia de algunas fuerzas de seguridad de Kiev, atacaron con cócteles Molotov la Casa de los Sindicatos, donde se refugiaban los prorrusos.

Anoche, tras la liberación de los detenidos en la sede policial, canales y agencias de noticias de Moscú daban cuenta de nuevas acciones violentas, pero esta vez causadas por grupos derechistas, rivales de los prorrusos. Esos grupos ya actuaron en la rebelión del Maidán, que derrocó al presidente Viktor Yanukovich.

Por su parte, Vladimir Putin se comunicó por teléfono anoche con la canciller alemana Angela Merkel, en la más reciente de una serie de conversaciones que han tenido en torno a Ucrania. El Kremlin dijo que ambos estuvieron de acuerdo en la importancia del papel de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (Osce), e indicó que el presidente suizo, Didier Burkhalter, cuyo país tiene la presidencia en turno de la Osce, visitaría Moscú el miércoles próximo.

Mientras, la ofensiva de las tropas ucranianas sobre Slaviansk y Kramatorsk, baluartes de separatistas prorrusos, quedó ayer en suspenso, pero persiste el temor entre la población rusohablante de que Kiev amplíe sus acciones militares a otras ciudades. “Simplemente, déjennos separarnos de manera pacífica. Queremos separarnos. Queremos vivir por nuestra cuenta. Que dejen ya de una vez por todas de abusar de nosotros y decirnos lo que tenemos que hacer”, declaró a EFE una residente de Konstantinovka, región de Donetsk.

“Es cierto que Rusia no nos prometió nada, pero nos ha dejado abandonados a nuestra propia suerte”, se lamentó una mujer. Mientras, en Donetsk, capital de la región, los líderes de la autoproclamada República Popular continúan los preparativos del referéndum de autodeterminación del domingo 11.

El Papa, pendiente

Hermandad. El papa Francisco afirmó ayer que reza por las "víctimas de estos días" en Ucrania y para que el Señor infunda en el corazón de todos sentimientos de pacificación y hermandad".

Plegaria. Tras el rezo del Regina Coeli, desde la ventana del palacio pontifico, Francisco recordó "la situación en Ucrania, donde no cesan las tensiones" y después afirmó que reza por las víctimas.

Diálogo. El Papa recibió el 26 de abril en el Vaticano al primer ministro de Ucrania, Arseni Yatseniuk, y pidió diálogo entre todas las partes.