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Obama, sin aval del G-20 para atacar Siria

La gran mayoría de los líderes reunidos en Rusia expresaron su oposición al ataque propuesto por EE.UU. Sólo Francia lo respaldó.

06 de septiembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam, EFE y AP 
y diario El País, de Madrid
Obama, sin aval del G-20 para atacar Siria
Deliberaciones. Aunque fuera de la agenda originaria del G-20, el tema sirio fue instalado de entrada por Rusia y discutido durante la cena (AP).

San Petersburgo (Rusia). El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se enfrentó ayer con una creciente oposición a una intervención militar en Siria, expresada por distintos líderes mundiales durante una cumbre del G-20 dominada por el conflicto en el país árabe. Los jefes de Estado de los países del G-20, entre ellos la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, iniciaron ayer su cumbre anual en la ciudad rusa de San Petersburgo para discutir formas de reactivar la economía global, pero la crisis siria enseguida acaparó discusiones en agenda y, de inmediato, quedó claro el rechazo mayoritario a un ataque militar como el que sugiere lanzar Washington. Obama llegó a la cumbre del G-20 con la intención de persuadir a los demás jefes de Estado y de Gobierno de la necesidad de apoyar una acción militar punitiva contra Siria. La Casa Blanca considera probado que el gobierno del presidente sirio, Bachar al Assad, usó armas químicas el pasado 21 de agosto, en una ofensiva contra rebeldes armados en la periferia de Damasco. El ataque, que habría matado a cientos de civiles, muchos de ellos niños, es adjudicado por Al Assad a los opositores, entre quienes habría radicales de la red terrorista Al Qaeda. El presidente estadounidense había logrado el miércoles una victoria en sus planes militares cuando una comisión del Senado de su país aprobó una resolución de autorización del uso de la fuerza contra Siria que ahora deberá ser sometida a votación en ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, también en el frente interno, analistas y políticos revelaron ayer que crece el recelo republicano y de algunos demócratas a autorizar el ataque, sobre todo por la escasa confianza que despiertan los opositores de Al Assad. La cuestión de Siria en principio no estaba en el temario exclusivamente económico del encuentro del G-20, pero el presidente anfitrión, el ruso Vladimir Putin, un aliado vital de Damasco que se opone a una intervención extranjera, propuso debatir el tema durante la cena de trabajo privada que cerró la primera jornada. En su discurso de bienvenida en el Palacio de Constantino, mandado construir por el zar Pedro I el Grande, Putin dijo a los demás gobernantes que había decidido ampliar el orden del día a Siria "por pedido de varios presidentes". Con el correr de la primera jornada, las voces se inclinaron más hacia la postura de Rusia que hacia la de Obama, ya que China, la Unión Europea (UE), el bloque de los Brics (que además de chinos y rusos integran Brasil, India y Sudáfrica), la Argentina y hasta el papa Francisco –a través de una carta remitida al foro– advirtieron de los riesgos de un ataque a Siria. "Una clara mayoría (de los líderes) se muestra a favor de una solución del problema sirio por medios pacíficos", dijo a los periodistas Serguei Ivanov, jefe de Gabinete de Putin."Obama se ha colocado en una situación difícil al pedir el apoyo para una operación militar, que es rechazada por Rusia, China, Alemania e incluso el Reino Unido, entre otros. Los cinco mayores países europeos, entre ellos España, trabajaban ayer para lograr una posición común de 'mínimos' con objeto de afrontar la situación en Siria", explicó en su edición digital el diario El País , cuya corresponsal en Moscú citó una fuente de la Moncloa en el entorno de la cumbre. La idea de los países de la UE era buscar una salida que no "desampare" al aliado estadounidense, en caso de que la negativa al ataque se plasmara de modo explícito. Entre los aliados europeos presentes en la cumbre del G-20, Obama cuenta sólo con el apoyo de François Hollande. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente del Consejo, Herman van Rompuy, se expresaron rotundamente por la vía política en Siria. Van Rompuy admitió que, si bien algunos miembros de la UE comparten la necesidad de castigar al régimen sirio, "en estos momentos, sólo un país, Francia", estaría dispuesto a una acción militar. Antes del inicio del encuentro, la presidenta Fernández de Kirchner dijo a medios argentinos que una eventual intervención militar en Siria "sería nefasta", al tiempo que reiteró su pedido de "trabajar para encontrar la paz y la cordura" en el marco de las Naciones Unidas. A su vez, el Papa intensificó su campaña para evitar un agravamiento de la crisis siria, y llamó a los líderes del G-20, en una carta enviada a Putin, a "dejar de lado la búsqueda inútil de una solución militar" en Siria, un país mayoritariamente musulmán pero con una gran comunidad cristiana. Francisco también convocó a 71 embajadores de países acreditados ante el Vaticano para que lleven su mensaje a cada gobierno.