Obama reconoce la "paliza" en las urnas
El presidente de EE.UU. asumió la responsabilidad por la derrota demócrata en las legislativas del martes.
Washington. El Partido Republicano de Estados Unidos celebró ayer un triunfo histórico en las elecciones de mitad de mandato del martes y prometió derogar leyes clave de la agenda del presidente Barack Obama, quien hizo una mea culpa por el voto castigo y apeló a la oposición a buscar consensos. Conocida ya desde el martes por la noche la reconquista republicana de la Cámara de Representantes, la magnitud de este triunfo quedó de manifiesto ayer al difundirse resultados finales de lo que fue la mayor victoria de una fuerza opositora en comicios de mitad de mandato para la Cámara Baja en más de 60 años.En una elección marcada por la crisis económica, y apoyado en sus aliados del movimiento ultraconservador Tea Party, los republicanos ampliaron también su presencia en el Senado y arrebataron a los demócratas varias gobernaciones estatales, en un avance que complica a Obama justo a la mitad de su mandato.Envalentonado por la victoria, el diputado republicano John Boehner, el casi seguro futuro presidente de la Cámara de Representantes, dijo ayer que la elección fue un voto castigo a Obama y sus políticas de alto gasto público e intervencionismo estatal para hacer frente a la peor crisis del país desde 1930."Está bastante claro que el pueblo estadounidense quiere un gobierno más pequeño, menos costoso y más responsable. Nuestro compromiso es escuchar al pueblo estadounidense", apuntó Boehner, representante por el estado de Ohio y uno de los máximos ganadores de la noche.La victoria republicana en la Cámara de Representantes, cuyos 435 escaños fueron puestos en juego, incluyó triunfos en distritos de los 50 estados del país y alcanzó dimensiones históricas.Con una ganancia neta de al menos 60 bancas, se trató del mayor cambio de manos en la Cámara Baja desde que los demócratas ganaron 75 escaños en 1948.Cuando aún faltaba ayer determinar los ganadores de 11 bancas, la oposición aumentó su presencia en la Cámara Baja a 240 escaños, comparado con los 178 con que llegó a la elección. Los demócratas, en cambio, cayeron a 184 escaños de los 255 que tenían hasta el martes en el recinto, donde se alcanza la mayoría con 218 asientos.En el Senado, donde se pusieron en juego 37 bancas de un total de 100, los republicanos tuvieron una ganancia neta de seis bancas, aunque restaba anoche definirse el ganador en dos estados, el de Washington, en el extremo noroeste del país, y Alaska. El balance en el Senado quedó ahora con 52 escaños demócratas y 46 republicanos, a la espera de conocerse los resultados en Washington y Alaska, caso este último donde el disputado recuento podría decidirse en la Justicia.En esta Cámara, el masivo apoyo latino a candidatos demócratas en el oeste actuó como un "cortafuego" que permitió al partido de Obama mantener la mayoría, según el seguimiento de la participación hispana de varias organizaciones. Un voto castigo. En sus primeros comentarios públicos desde las elecciones, Obama dijo ayer que los resultados fueron una "paliza", y aunque asumió la responsabilidad por la derrota, estimó que fue un voto castigo por la lenta recuperación económica y no un rechazo a toda su agenda. "Como presidente, asumo la responsabilidad (...) Tengo que hacer un mejor trabajo, como todos los demás en Washington", señaló.Al mismo tiempo, convocó a la oposición a trabajar unidos y a construir consensos para los próximos dos años. "En los dos últimos años hicimos progresos, pero claramente muchos estadounidenses no sintieron ese progreso aún y eso es lo que nos dijeron", reflexionó.La oposición republicana también logró importantes avances en las elecciones de gobernadores, con triunfos en al menos 11 estados que estaban en manos de los demócratas, sobre un total de 37 que estuvieron en juego en los comicios.Con cuatro estados de resultado aún incierto, los republicanos vencieron en Kansas, Oklahoma, Tennessee, Pensilvania, Michigan, Wyoming, Ohio, Nuevo México, Maine, Wisconsin y Iowa, pero perdieron en California y Hawai a manos del Partido Demócrata, que además conservó Nueva York.El control de los gobiernos de los 50 estados del país es siempre importante en Estados Unidos, pero más aún en esta elección por el poder que tendrán los futuros gobernadores para definir el mapa político y las políticas nacionales en el futuro cercano.Los jefes de gobierno estatales tendrán un papel muy activo en la reestructuración de los distritos electorales que se realizará el año próximo en base a los datos del Censo 2010.

