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Obama lo hizo de nuevo

A favor del presidente hay que apuntar el cambio radical que implicó la reforma sanitaria: la Ley de Protección de Pacientes y Servicios de Salud Accesibles. Por esta norma, promulgada en 2010, cada ciudadano tiene derecho a acceder a un seguro de salud. Alejandra Conti.

07 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Obama lo hizo de nuevo
Postura. Los votantes de Barack Obama ratificaron que aceptan cierto grado la intervención del Estado (AP).

A  pesar de que la economía fue, una vez más, el factor determinante de la elección, y que precisamente es el flanco más débil de la gestión de Barack Obama, la gente ratificó el rumbo emprendido en 2008.

El primer presidente afroamericano de Estados Unidos recibió el respaldo popular a pesar de no haber logrado todo lo que prometió cuando fue elegido por primera vez.

La crisis económica, la peor que enfrentó este país desde la Gran Depresión de los años ’30, no fue superada. ¿Era lógico esperar una completa recuperación en cuatro años? Los votantes entendieron que no y coincidieron en que el rumbo encarado hace cuatro años debe continuar. Queda la sensación de que quienes critican el escaso crecimiento de la economía no asumieron o subestimaron la gravedad de la crisis.

La propuesta de la derecha conservadora de Mitt Romney significaba más sacrificios sociales y más beneficios para el famoso uno por ciento, el sector más rico y poderoso de la sociedad. En este sentido, aquella revelación respecto de la opinión despectiva del candidato republicano hacia el 47 por ciento de la población que recibe algún tipo de ayuda social debe haber sido determinante.

Romney también representa a la derecha que obstaculizó en el Congreso iniciativas valiosas que quedaron a medio camino por la oposición republicana.

Hay que destacar, entre las razones para el triunfo de Obama, su compromiso con la clase media. ¿Qué hace que alguien pertenezca a la clase media? Según una encuesta del Pew Research Center, si hace 10 años el factor determinante era tener una casa, hoy es tener un trabajo estable. Esto indica un cambio de mentalidad importante en la sociedad. Esa gente que quiere estabilidad y no el permanente desafío de los vaivenes de los bancos y los mercados es la que votó a Obama.

A favor del presidente hay que apuntar el cambio radical que implicó la reforma sanitaria, la Ley de Protección de Pacientes y Servicios de Salud Accesibles.

Por esta ley, promulgada en 2010 luego de una verdadera batalla en el Congreso, cada ciudadano tiene derecho a acceder a un seguro de salud. Antes ese derecho correspondía sólo a los que podían pagar por él.

Asimismo, impulsó algunas regulaciones para los bancos, los responsables del desastre de 2008, que acrecentó de manera obscena las fortunas de decenas de ejecutivos y hundió en la pobreza a miles de familias.

Otra política que tuvo gran impacto fue el plan de estímulo a pequeñas empresas y a los consumidores. Gracias a esto, el desempleo bajó de casi 10 por ciento a 7,9 por ciento. Sigue siendo alto para los parámetros de este país, pero bajó.

La gente confió más en la receta de Obama para achicar el déficit, que consiste en aumentar los impuestos a los más ricos, que en la de Romney: ajustar en todas partes, menos a los sectores más pudientes.

En esto, los votantes de Obama ratificaron que aceptan cierto grado la intervención del Estado en cuestiones en las que tradicionalmente no estaba involucrado.

Hay que poner en contexto estos cambios. Tibios, tenues, superficiales como son, ocurren en Estados Unidos, donde un vasto sector de la población cree que el gobierno debe ser lo más prescindible posible. Cualquier pequeño paso para la humanidad en estos temas es un gran paso para Estados Unidos.