Números que valen un pasaje a La Moneda
Lagos y Lavín tuvieron en vilo a Chile con su empate en el primer turno de 1989. Frei arrasó en 1993.
A 24 horas del cierre de campañas proselitistas en Chile, el favoritismo de la expresidenta Michelle Bachelet es indiscutible en todas las encuestas de intención de voto. Pero la pregunta que todos se hacen y para la cual no hay respuesta unánime es si ese apoyo mayoritario le será suficiente para abrochar este domingo su pasaje de regreso a La Moneda –que dejó hace cuatro años con altísima popularidad– o si las presidenciales tendrán su balotaje el 15 de diciembre. Aunque los nueve candidatos que se presentan el domingo han acentuado en las últimas horas sus llamados a acudir a las urnas, sigue siendo una incógnita el nivel de abstención, ya que estas serán las primeras presidenciales bajo la nueva ley electoral de 2012, que amplió el padrón en unos cinco millones de posibles votantes pero convirtió el sufragio en voluntario.Hasta los comicios que ungieron en el balotaje de enero de 2010 a Sebastián Piñera frente a Eduardo Frei, el voto fue obligatorio, pero sólo lo podían ejercer los que estaban previamente incluidos en un registro cuya suscripción no era compulsiva aunque sí generaba deberes cívicos ineludibles desde el momento en que los ciudadanos se anotaban en él. Lo cierto es que ese padrón de inscriptos había envejecido con los años, sin incorporar a franjas jóvenes que parecían no interesadas en la política tradicional o huían de promesas y propuestas remanidas.¿Se acercarán esos jóvenes ahora a las urnas? ¿A qué candidato perjudicaría más una elevada abstención? ¿Por quién se inclinarán los nuevos votantes que se animen a participar? ¿Mantendrá la derecha chilena su piso de apoyo de los últimos años? ¿Conspirará el crecimiento de los abanderados de fuerzas no tradicionales o independientes, como Marco Enríquez Ominami o Franco Parisi, contra el deseo de Bachelet de ganar la pelea por nocaut en el primer round ? Y si hay balotaje, ¿será Evelyn Matthei la otra animadora? ¿Hasta qué punto restará votos a la candidata de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y la conservadora Alianza el recelo de sus socios de Renovación Nacional (RN), donde Matthei se inició?Sin pretensiones de dar respuestas a tantos interrogantes, conviene repasar los números de contiendas anteriores para trazar proyecciones e imaginar comportamientos de un electorado al que a esta hora todos buscan seducir. Resultados que se proyectan El más cercano antecedente en presidenciales chilenas nos remite a las que ganó Piñera en segunda vuelta a Frei. El empresario de la Alianza logró en el balotaje 51,61 por ciento, frente al 48,39 del exmandatario democristiano postulado por la Concertación. Traducidos los porcentajes en números de votos, Piñera logró 3.591.182, frente a 3.367.790 de Frei. Pero pensando en el domingo próximo, cabe recordar que en la primera vuelta de aquellos comicios, el 10 de diciembre de 2009, Piñera había logrado el 44,06; Frei un 29,60, y un inesperado tercero en discordia como Enríquez Ominami sorprendía con el 20,14 por ciento de los votos emitidos. El padrón entonces era de 8.285.186 ciudadanos registrados. Un poco más atrás, en diciembre de 2005, con un padrón de 8.220.897 votantes habilitados, Bachelet ganaba la primera vuelta con el 45,96 por ciento frente a una derecha que dividió sus preferencias en un 25,41 para Piñera y un 23,23 por ciento para Joaquín Lavín, fallido ministro de Educación del actual gobierno y ahora jefe de campaña de Matthei. En el balotaje de enero de 2006, Bachelet alcanzó el 53,50 por ciento, equivalente a 3.723.019 votos, frente al 46,50 de Piñera y la derecha, que se quedaron con 3.236.394 sufragios. Paridades y palizas Pero si hubo una votación chilena desde el regreso de la democracia que tuvo en vilo a todos por su paridad fue la que libraron el socialista Ricardo Lagos y el ultraconservador Lavín, abanderado en de la alianza entre la UDI y RN. En el primer turno de diciembre de 1999, Lagos logró el 47,95 por ciento de los sufragios, mientras que Lavín lo "empardó" con el 47,51 por ciento. En un lejano tercer lugar quedó Gladys Marín, histórica líder del Partido Comunista, cuyo apoyo fue clave para que la Concertación y Lagos ganaran el balotaje de enero de 2000 con 3.683.158 votos, equivalentes al 51,31 por ciento, frente a los 3.495.569 sufragios, que significaron el 48,69 de la derecha. El 11 de diciembre de 1993, en cambio, nos remite al triunfo más contundente de la Concertación de Partidos por la Democracia, cuando Eduardo Frei Ruiz Tagle alcanzó 4.040.497 votos, o el 57,98 por ciento, frente a Arturo Alessandri Besa, de la UDI, quien se quedó en el 24,41, y a José Piñera Echenique (hermano del actual mandatario), que como candidato independiente cosechó apenas el 6,18. El padrón de inscriptos era entonces de 8.095.493 electores. La interminable transición También fue por la vía rápida la victoria del democristiano y concertacionista Patricio Aylwin sobre quien fuera ministro de Hacienda del dictador Augusto Pinochet, Hernán Büchi. Aylwin casi duplicó con 3.850.571 votos, equivalentes al 55,17 por ciento, los 2.052.116 sufragios representantes del 29,40 que alcanzó el abanderado del neoliberalismo pinochetista. Aquel resultado del 14 de diciembre de 1989 fue el preludio del regreso de la democracia –tutelada e imperfecta pero democracia al fin–, el 11 de marzo de 1990. Una democracia con jóvenes 23 años, pero también con cuentas pendientes y lastres que espera quitarse en un plazo cercano. Entre ellos, las desigualdades que opacan los buenos números de la macroeconomía o una Constitución vigente que es resabio de los años de plomo.Dependerá en buena parte de los resultados del domingo. Los números reales de esta elección están por escribirse.

