Murió Ronnie Biggs, uno de los autores del “robo del siglo”
El delincuente, quien tras fugarse de prisión se convirtió por años en parte del paisaje carioca, dejó de existir ayer, a los 84 años.
Londres. Ronnie Biggs era un delincuente de poca monta decidido a escalar en su vida criminal con el sorprendente asalto a un tren que transportaba una millonada de dinero. El plan funcionó hasta cierto punto y tuvo un desenlace que ni él había imaginado. Biggs formó parte de una banda de al menos 12 individuos que robaron el Tren Real de Correo que iba de Glasgow a Londres, a primera hora del 8 de agosto de 1963. Los asaltantes cambiaron las señales del tren y engañaron al maquinista para que frenara en la oscuridad.En lo que después se conocería como el "el robo del siglo", los asaltantes obtuvieron un botín de al menos 2,6 millones de libras, equivalentes a 50 millones de dólares de hoy.Biggs fue capturado pronto y encarcelado, pero su fuga de una prisión en Londres y décadas de andar prófugo lo convirtieron en un personaje mediático y en una especie de héroe popular británico.Vivió muchos años sin que lo alcanzara el brazo de la Justicia. Al parecer disfrutaba mofarse de las autoridades británicas e incluso vendía camisetas y recuerdos relacionados con su participación en aquel asalto.Murió a los 84 años, dijo ayer su nuera Veronica Biggs. Ella no facilitó detalles sobre las causas del deceso de su suegro. La mayoría de integrantes de la banda que cometió el Gran Robo del Tren fueron capturados y sentenciados a largas penas de prisión. Cuando Biggs llevaba 15 meses tras las rejas escapó de la prisión con una escalera de cuerdas. Fue el comienzo de la vida de fugitivo que le labraría la imagen de pillo descarado capaz de burlar la ley.Para cuando llegó a Río, ya se había gastado la mayor parte de su dinero del robo debido a su vida de fugitivo y las cirugías plásticas que se hizo para cambiar de fisonomía.Biggs vivió más de 30 años en Brasil, donde ganaba dinero gracias a su fama. A cambio de una tarifa, contaba el robo a turistas y periodistas, al tiempo que vendía remeras con la frase "Visité Río y conocí a Ronnie Biggs... de veras". En un bar sórdido de la casa donde vivía, los parroquianos lo evocaron ayer con cariño.

