Ministros de Brasil dimiten para dar paso a otro gabinete
Entre 10 y 15 titulares de distintas carteras emularon a la responsable de Cultura, Marta Suplicy, quien había renunciado el martes.
Brasilia. Entre "10 y 15" ministros del gobierno brasileño anunciaron ayer su dimisión a sus respectivos cargos para facilitar a la presidenta Dilma Rousseff la reestructuración de su gabinete tras su reelección en los comicios del 26 de octubre pasado. El martes pasado renunció la ministra de Cultura, Marta Suplicy, y ayer se sumaron los titulares de Trabajo, Manoel Dias; de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Mauro Borges; de Asuntos Estratégicos, Marcelo Neri, y de la Presidencia, Aloizio Mercadante.El propio Mercadante anunció, en una rueda de prensa, que "entre 10 y 15" ministros han entregado su carta de dimisión para facilitar la renovación del gabinete para el segundo mandato de Dilma, que se iniciará el 1° de enero de 2015.
Espíritu de equipo
“Es una forma de demostrar públicamente ese espíritu que fue la campaña de la presidenta Dilma, el que todo el mundo formalice esa gentileza para que ella tenga total libertad”, afirmó Mercadante en una rueda de prensa.
La presidenta brasileña había anunciado que para su nuevo mandato de cuatro años renovaría su gabinete, que está integrado por 39 ministros.
En todos los casos, los ministros dimisionarios explicaron que con la renuncia pretenden facilitarle a Rousseff la reforma de su equipo de gobierno.
“Todos sabemos que termina un gobierno, comienza uno nuevo y, como la propia presidenta anunció durante su campaña, será un ‘Gobierno nuevo con ideas nuevas’”, dijo Dias, citando uno de los lemas usados por la propaganda proselitista de Rousseff de cara a su reelección en el balotaje del domingo 26 de octubre.
Apuestan por Meirelles
El cambio que más expectativas genera en Brasil es el que Rousseff ya ha confirmado que habrá en el Ministerio de Hacienda. El actual titular de esa cartera, Guido Mantega, dejará el cargo a fin de año, tras haberlo ocupado desde el año 2006, cuando fue nombrado por el antecesor y mentor político de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante la campaña electoral, los operadores y agentes del mercado financiero se volcaron a favor del candidato opositor Aécio Neves, actual senador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien había prometido aplicar, si era elegido, una política económica de corte liberal.
Empresarios y las instituciones financieras criticaban, al mismo tiempo, el carácter “intervencionista” de las políticas impulsadas por Mantega desde el Ministerio de Hacienda.
Tras la reelección de Rousseff, los mercados hicieron saber con bajas iniciales en la Bolsa de San Pablo y otras “señales” su preferencia por el nombramiento de un ministro más liberal que, según conjetura la prensa local, podría ser el expresidente del Banco Central Henrique Meirelles, quien dirigió el instituto durante los dos mandatos que tuvo Lula al frente del Palacio del Planalto.
Sin embargo, además de Meirelles, fuentes políticas han citado entre los posibles candidatos a la vacante que dejará Mantega al exviceministro de Hacienda Nelson Barbosa, un cuadro técnico del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
Rousseff ha dicho más de una vez que el nombre del nuevo titular de Hacienda será anunciado a su regreso de la Cumbre del G20, que se celebrará el próximo fin de semana en la ciudad australiana de Brisbane.
Además, rechazó especulaciones de los mercados y dijo que no haría anuncios bajo presión de ninguno de los actores que exigían una definición.
Vínculos con EE.UU.
Investigación. Dilma Rousseff negó preocupación por la investigación de Petrobras en Estados Unidos. "Es parte de las reglas del juego", dijo, y agregó que la petrolera estatal "cotiza en la Bolsa de Nueva York y es parte de las reglas del juego que sea investigada". "Estados Unidos debe inspeccionar si hay ciudadanos de su país involucrados".
Relaciones. La portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Jen Psaki, aseguró que hay altas expectativas sobre la reunión que mantendrán el presidente estadounidense, Barack Obama, y Rousseff, ante la posibilidad de crear una nueva fase en la relación tras la reelección de Dilma en octubre.

