La mente en la campaña
En su cuarto discurso como presidente ante la ONU, Obama mostró que a su prosa de mandatario le pesaron los años de ejercicio de poder, algunas promesas incumplidas y los dardos de su contrincante republicano. Marcelo Taborda.
En su cuarto discurso como presidente de Estados Unidos ante la Asamblea General de la ONU, Obama mostró que a su prosa de mandatario le pesaron los años de ejercicio de poder, algunas promesas incumplidas y los dardos de su contrincante republicano, Mitt Romney, quien junto a los sectores más conservadores de su país quiere abortar su intento de reelección. Tal vez por eso, su mensaje mezcló reflexiones de un Nobel de la Paz prematuro con guiños internos de un presidente que hizo un balance teñido de proselitismo, y cuidadosas alusiones hacia otros gobernantes a quienes parecía hablar en carácter de máximo líder del mundo.Obama abrió y cerró su alocución con referencias a la muerte del embajador de su país en Libia, Christopher Stevens, y otros tres estadounidenses durante el asalto al consulado en Bengazi, cuna de la revuelta que acabaría con el gobierno y la vida de Muamar Kadhafi.Sin aclararse aún si este incidente fue una acción premeditada o un eslabón en la cadena de ataques contra embajadas de Estados Unidos en el mundo musulmán, Obama lo englobó en la escalada de violencia que urgió detener.El presidente estadounidense consideró repugnante el video que denigra a Mahoma y desató la ira islámica en diferentes naciones, pero aclaró que no prohibirá su difusión porque ello atentaría contra libertades consagradas en la Constitución de su país y, sobre todo, porque las nuevas tecnologías harían estéril tal restricción.La referencia de Obama a que "desde un simple celular" se puede enviar toda suerte de mensajes que acaban siendo incendiarios pareció la amarga admisión de que los medios, que tanto se alabaron como impulsores de la Primavera Árabe, también pudieron motorizar un otoño pleno de viejos recelos.En ese equilibrio de demandas e intereses propios y ajenos, Obama rechazó que la polémica película justifique la ola de ataques y aclaró que Estados Unidos no se ha retirado del mundo, como le endilga Romney.También reiteró que su gobierno "hará lo que tenga que hacer" para que Irán no tenga una bomba nuclear y abogó por la coexistencia de "un Estado de Israel con otro próspero e independiente de Palestina". No faltó el reclamo para que Bachar al Assad ponga fin en Siria a su gobierno, al que definió como "régimen que tortura niños y dispara cohetes contra edificios residenciales". Alguien omitió acercarle el informe de la ONU que acusa a opositores sirios, que su país avala, de usar niños-soldados.Poco importaron ese y otros deslices ante colegas. La campaña debe continuar.

