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Marina anunció apoyo a Aécio en favor de la alternancia

Neves celebró la decisión y dijo que a partir de ahora se trata de “un solo cuerpo y un solo proyecto”. Rousseff relativizó el impacto y opinó que “el voto no es propiedad de nadie”.

13 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
Marina anunció apoyo a Aécio en favor de la alternancia
Una semana después. Marina dio su respaldo personal a Neves para el balotaje (AP).

San Pablo. Marina Silva, candidata derrotada en la primera ronda de los comicios presidenciales de Brasil, dio finalmente ayer su respaldo a la ­candidatura de Aécio Neves, quien buscará el 26 de octubre en el balotaje desalojar a la presidenta Dilma Rousseff del Palacio del Planalto.

Silva esperó una semana para emitir su apoyo y fijó con­diciones para ello. La decisión de Marina se dilató más de lo esperado y la contienda por la presidencia entre Rousseff,

del Partido de los Trabajadores (PT), y Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se hizo más reñida, colocando a los dos candidatos en un empate técnico.

Silva, exministra de Medio Ambiente de Luiz Inácio Lula da Silva, emitió finalmente su apoyo, en el que dijo que confiaba en los nuevos compromisos fijados por Neves en una carta publicada el sábado. “Votaré por Aécio y lo apoyaré”, dijo Silva. “Doy mi confianza a la sinceridad de los propósitos del candidato y de su partido, y entrego a la sociedad brasileña la tarea de exigir que sean cumplidos”, afirmó la ecologista.

Silva declaró su voto a Neves a título personal, aunque seis

de los siete partidos de la coalición que la respaldó el día 5 en la primera vuelta habían anunciado su apoyo a Neves y sólo una fuerza, su “Red de susten­tabi­lidad” se declaró neutral. Otros, como el Partido Socialista ­Brasileño (PSB), del fallecido Eduardo Campos, habían emitido un aval de su directiva nacional a Aécio, pero a nivel estadual dejaron abierta la puerta a otras opciones. Así, en algunos estados, el PSB estableció acuerdos con el PT y en otros, como Río de Janeiro se acaba de declarar neutral.

“Hoy es un día glorioso para nuestra caminata. Recibo con mucha emoción y responsabilidad la manifestación de Marina Silva. A partir de ahora, somos un sólo cuerpo, un sólo proyecto en favor de Brasil y de todos los brasileños”, afirmó Neves en una rueda de prensa en la ciudad de Aparecida, del estado de San Pablo.

“La alternancia de poder ­hará bien a Brasil. Lo que hay que reafirmar es el camino de los avances sociales, pero con una gestión competente del Estado y con estabilidad económica, ahora sacudida con el regreso de la inflación y la inseguridad traída por el desmantelamiento de importantes instituciones públicas”, dijo Silva en su discurso.

Dilma, la más votada el pasado día 5 con el 41,59 por ciento de los sufragios, relativizó el alcance de la declaración de Silva, y consideró que no supondrá una transferencia “automática” de sus 22 millones de electores en primer turno hacia Neves, puesto que “el voto no es propiedad de nadie”.

Algunas encuestas dicen que entre 60 y 70 por ciento de los seguidores de Silva apoyarían a Neves en el balotaje.

Neves es del partido de oposición más poderoso del país, que representa la centroderecha y gobernó entre 1994 y 2002. Descendiente de una familia de políticos, es nieto de Tancredo Neves, político que fue elegido como primer presidente tras la dictadura que finalizó en 1985, pero y falleció antes asumir.

“El apoyo de Marina y de su partido no garantiza que los que votaron por ella la sigan”, dijo Francisco Fonseca, profesor de Ciencias Políticas de la Fundación Getúlio Vargas.

Variopinto electorado

Sin núcleo duro. La declaración de Marina podría tener un efecto limitado en el electorado por la heterogeneidad de los grupos que, según expertos, apoyaron a Silva en primera vuelta.

Vertientes. Ese electorado incluye a evangélicos, clase media descontenta y también antiguos votantes del PT desencantados.

La danza de encuestas

Un sondeo ­publicado el sábado por la empresa Sensus situó a Neves 17 puntos por encima de Rousseff, lo que supondría que la mandataria tendría una votación ­incluso inferior a la que obtuvo hace ocho días, el 41,2%, frente al 58,8% de su rival.