Marcha racista deja caos y tres muertos en EE.UU.
Virginia congregó a nacionalistas por la supremacía blanca. Uno de ellos atropelló con un auto a quienes se oponían al acto. Algunos de los manifestantes eran partidarios de Trump, quien condenó la violencia.
Washington. Una polémica marcha de blancos supremacistas que se hizo entre el viernes por la noche y ayer en Charlottesville, una pequeña ciudad universitaria del estado sureño de Virginia, Estados Unidos, terminó con violentos enfrentamientos que dejaron como saldo tres muertos y más de 20 heridos.
La marcha “Unir a la derecha” congregó a nacionalistas, grupos neonazis y manifestantes racistas con banderas confederadas, utilizadas por el ejército del sur en la Guerra de Secesión, ocurrida en el siglo XIX.
Además, entre los asistentes habían personas vestidas como militares y con armas largas.
Pero los manifestantes se encontraron con una contramarcha, que protestaba contra el racismo con consignas como “ Black lives matter ” (las vidas de los negros importan) y “¡No a Trump! ¡No al Ku Klux Klan! ¡No a un Estados Unidos fascista!”. La jornada terminó en golpes de puño, palazos y ataques con sprays entre ambos grupos.
En este marco, un Dodge Challenger gris, conducido por un hombre, arrolló a un grupo de personas que se oponían a los racistas. En este hecho, murió una persona y más de 20 resultaron heridas.
“Estoy desolado de que se haya perdido una vida aquí. Urjo a toda la gente de buena voluntad a que se vaya a casa”, dijo Mike Signer, alcalde de Charlottesville, en un mensaje en la red social Twitter.
Antorchas trágicas
La manifestación de supremacistas blancos comenzó el viernes por la noche, para protestar ante la retirada de una estatua del general Robert Lee –la principal figura de los confederados sureños en la Guerra de Secesión–, que debe concretarse este mes por decisión de la Justicia.
Durante la noche se reunieron manifestantes con antorchas alrededor de la estatua de Thomas Jefferson, emulando las utilizadas por la organización racista Ku Klux Klan (KKK).
Al día siguiente, volvieron a manifestarse con las consignas “Unir a la derecha”, “Sangre y tierra” y “No nos reemplazarán”.
Entre los manifestantes estaba David Duke, exjefe del KKK, quien dijo que así cumplían las promesas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Eso es en lo que creímos y por eso votamos a Donald Trump, porque dijo que iba a devolvernos nuestro país y eso es lo que vamos a hacer”, dijo.
Sin embargo, el mandatario republicano condenó rápidamente los hechos.
Paralelamente, el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, declaró el estado de emergencia en la ciudad por los enfrentamientos, y horas más tarde comenzaron los arrestos.
Un helicóptero caído
Mientras tanto, en las afueras de Charlottesville, cayó por la tarde un helicóptero, lo que provocó la muerte de dos personas.
Las autoridades vincularon este hecho con el mitin nacionalista que se había realizado horas antes.
Corinne Geller, portavoz de la Policía estatal de Virginia, informó la muerte del piloto y del pasajero del helicóptero que pertenecía a la Policía estatal.
Sin embargo, al cierre de esta edición, no estaba claro cómo fue que la caída de la nave se relacionaba con la manifestación.
McAuliffe fue quien vinculó ambos hechos, ya que el helicóptero vigilaba los enfrentamientos.
“Estoy indignado por el odio, por el racismo y por la violencia”, dijo el gobernador de Virginia.
Palabra del gobernante. "Condenamos en los términos más contundentes esta atroz muestra de fanatismo, racismo y violencia por múltiples partes", indicó el presidente Donald Trump desde Bedmnister, en Nueva Jersey, donde pasa sus vacaciones de verano.
Su primera reacción fue a través de Twitter, donde escribió: “Todos debemos estar unidos y condenar todas las posturas de odio. No hay lugar para este tipo de violencia en América”.

