Maduro y Morales asumen papel díscolo
El líder venezolano dijo que Estados Unidos debe pedir perdón a Panamá por invasión. Evo endureció su discurso contra Washington.
Panamá. Los presidentes de Venezuela y Bolivia, Nicolás Maduro y Evo Morales, asumieron el papel de mandatarios díscolos en la Séptima Cumbre de las Américas, marcada por el tono amable de las diplomacias cubana y estadounidense, a la espera del encuentro entre Barack Obama y Raúl Castro. Maduro dijo llegar en "son de paz a Panamá", pero su primer acto oficial fue una ofrenda floral en el monumento a los caídos ubicado en el populoso barrio de El Chorrillo, el epicentro de la destrucción provocada por la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989 para derrocar al dictador Manuel Antonio Noriega. Casi al mismo tiempo que el presidente Obama visitaba las instalaciones del Canal de Panamá, Maduro aseguró que reclamará al mandatario estadounidense que pida perdón a las víctimas y las indemnice por la invasión, que, a su juicio, fue "una masacre".Previamente, la diplomacia venezolana intentó imponer en el preámbulo de la declaración conjunta de los mandatarios reunidos en Panamá una condena a la política estadounidense hacia su país.La exigencia truncó un documento de consenso, que será sustituido por un informe del presidente del país anfitrión, Juan Carlos Varela.Maduro tuvo sin embargo en el presidente boliviano un duro contrincante en el rol de protagonista crítico de la cumbre. Evo Morales endureció su discurso hacia Washington al afirmar que "quiere derrocar a Maduro por decreto".El presidente boliviano, que llegó a Panamá vía Caracas, se arrogó el papel de portavoz de la paralela Cumbre de los Pueblos, cuyas conclusiones se comprometió a trasladar al encuentro de los jefes de Estado.En paralelo a la cumbre, los únicos incidentes los provocaron los enfrentamientos el jueves entre oficialista y disidentes cubanos, en el foro de la sociedad civil y frente a la embajada de Cuba, con un saldo de 20 detenidos, liberados pocas horas después con una dura advertencia del presidente panameño, Ricardo Varela, que amenazó a los reincidentes con la deportación inmediata.Los disidentes cubanos agredidos en Panamá por oficiales castristas llegaron ayer a Miami para "olvidar la pesadilla" sufrida y responsabilizaron de los incidentes a espías del gobierno de Cuba.

