Los actores que llevaron a Brasil a su encrucijada
El protagonismo asumido por políticos y factores de poder, antes y después del apartamiento de Rousseff, permite aventurar los próximos pasos de Temer.
Tres días después de la maratónica sesión del Senado, que votó a favor de abrir el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff y separarla del cargo por 180 días, en Brasil se confirman tendencias y rumbos para este futuro inmediato, precario e interino, que unos quieren hacer durar al menos dos años y otros revertir cuanto antes, contra corriente. La conformación del gabinete y las primeras medidas del gobierno de Michel Temer ratifican el giro a la derecha con que el dos veces vicepresidente de Dilma buscará disimular el mayoritario rechazo a su figura en las encuestas, fortalecer las alianzas de las que dependerá su continuidad y blindarse frente a investigaciones de corrupción pendientes y protestas que ya comenzaron no sólo el Partido de los Trabajadores (PT) y movimientos sociales.

Clic en la imagen para ver el gráfico completo. Ahora que la Cámara Alta confirmó, con más decoro pero similar déficit de legitimidad, lo que había sentenciado Diputados en la vergonzosa votación del 17 de abril, Temer y quienes lo apoyan hacen anuncios y planes a mediano y largo plazo, mientras Rousseff repite que dará lucha hasta el final, aunque muchos piensen que volver al Planalto es casi imposible.Más allá de la autocrítica de Dilma, su mentor Luiz Inácio Lula da Silva y todo el PT acerca de qué hicieron o dejaron de hacer para llegar a este presente, es útil repasar el papel de algunos actores en esta trama para imaginar lo que puede venir en el país más grande de esta parte del mundo. El poder de la bancada BBB Mucho se dijo de la "traición" del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que desde enero de 2011 cogobernaba con Dilma y el PT. Sus dos líderes más visibles, Temer y el suspendido presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, fueron sindicados como de "jefes de la conspiración". También al PMDB pertenece el titular del Senado, Renán Calheiros, hasta el jueves más cercano a Dilma.Pero más allá de nombres y fuerzas, en el Congreso de Brasil conviven "bancadas" que no responden tanto a siglas o territorios como a intereses sectoriales o factores ideológicos.Cunha, separado de su escaño por cargos de corrupción que pesaban sobre él mucho antes de que motorizara el impeachment , es miembro de la Iglesia Asamblea de Dios, que integra una de las vertientes de lo que se conoce como la bancada de las tres B: "Bíblia, Boi y Bala" (Biblia, Buey y Bala).Se estima que 313 de los 367 diputados que votaron a favor del impeachment en la Cámara Baja responden a la BBB en alguna de sus tres ramas.El bloque de la Biblia incluye al voto evangélico y está integrado por fundamentalistas que se dicen cristianos, como el diputado Jair Messias Bolsonaro, quien dedicó su apoyo al juicio político al militar que torturó a Rousseff durante la dictadura. El grupo del Boi (buey o vaca) incluye a ruralistas o partícipes del mundo de los agronegocios. Entre otros planes, impulsan transferir al Congreso (a ellos) la demarcación de tierras indígenas.Y los "diputados de la Bala" son policías y exagentes o miembros de fuerzas armadas o de seguridad y algunos cultores de programas sensacionalistas sobre la inseguridad. Abogan por flexibilizar la compra, portación y uso de armas, bajar la imputabilidad penal para menores o usar mano dura en zonas conflictivas.El peso de la bancada BBB se afianzó tras las elecciones de octubre de 2014, que siguieron a masivas marchas en las que, en teoría, se reclamaba en las calles por una "nueva política". Toda una paradoja, o quizá no tanto. No tan espontáneas Tras el voto de abril en Diputados, algunos dirigentes del Movimento Brasil Livre (MBL), uno de los principales impulsores de las protestas contra Rousseff desde su reelección, admitieron "coincidencias" con bloques políticos en el Congreso. El MBL, que dice defender "el liberalismo y el republicanismo", fue acusado por organizaciones sociales de recibir financiamiento externo a través de "estímulos" de la embajada de Estados Unidos.El otro gran convocante de las protestas fue el Movimento Vem Para Rua (Ven a la calle), cuyos actos más multitudinarios tuvieron a San Pablo como epicentro.La megalópolis, centro de poder económico del país y bastión del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza opositora al PT, dejó ver otra postal en torno al impeachment .Fue el apoyo de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), que con su presidente Paulo Skaf a la cabeza dio más que fuerza espiritual a las manifestaciones anti-PT.La fachada de la Fiesp se iluminó con reclamos de destitución de la jefa de Estado, se instaló allí el gigantesco pato inflable que fue ícono de protestas y hasta se entregaron almuerzos, se dejó usar los baños, se facilitaron instalaciones y se financiaron actos de quienes acamparon en la Avenida Paulista para exigir la caída de Dilma. Por encima de las urnas Temer es el tercer hombre que sienta el PMDB en el Planalto, después de José Sarney e Itamar Franco, en casi 31 años de democracia brasileña. Ninguno fue elegido para ese cargo. Pero cuando el interino asumía el jueves, emergían otras dos figuras que tampoco fueron votadas para presidir el mayor país de la región y hoy tienen peso notable: el senador Aécio Neves y José Serra, ambos del PSDB.Neves, derrotado por Dilma en las elecciones de 2014 y líder de su fuerza, prometió apoyo a Temer, pero puso condiciones. En carrera hacia los comicios de 2018, priorizará sus propios intereses. Serra, exalcalde, exgobernador de San Pablo y candidato derrotado por Lula en 2002 y por Rousseff en 2010, intentará como canciller lo que imaginaba como presidente: priorizar el libre comercio con Estados Unidos y con Europa, por encima de vínculos con el Mercosur y con otros vecinos regionales.Esos son algunos protagonistas y factores que se unieron para un resultado que hace días parecía cantado. Mucho más difícil es predecir qué resultados tendrán tales actores en estos seis meses.

