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Líbano, territorio amenazado

La dictadura de Bachar al Assad tiene en Líbano aliados y enemigos. Entre los primeros está Hizbollah, el Partido de Dios, aliado también de Irán y la mayor fuerza armada en Líbano.

05 de enero de 2014 a las 02:22 p. m.
Redacción La Voz
Líbano, territorio amenazado

En el Líbano, donde la paz siempre fue escurridiza, la guerra se está colando por la frontera.Durante los últimos seis meses hubo allí no menos de siete atentados explosivos, cuatro de ellos con coches-bomba; uno fue un ataque suicida. En total, 96 muertos y cientos de heridos. Entre los muertos figuran un dirigente de Hizbollah y un exministro. Esta sola enumeración da una idea del estado de conmoción que padecen los libaneses.Los atentados se asocian inevitablemente a la guerra en Siria, país que se ha impuesto sobre su vecino durante décadas. Su sombra pesa moral y materialmente. Pero la situación actual también es producto de la división sectaria entre chiítas y sunitas, y la violencia con la que sectores de ambas ramas del Islam disputan espacios de poder. A esto hay que agregar a cristianos y seculares, que tienen peso político y también han participado en la guerra civil entre 1975 y 1990. Y no puede quedar fuera del cuadro Israel, que invadió y atacó territorio libanés y es corresponsable de los capítulos más desgraciados de la historia de ese país.Siria e HizbollahLa dictadura de Bachar al Assad tiene en Líbano aliados y enemigos. Entre los primeros está Hizbollah (Partido de Dios, chiíta, aliado también de Irán), que es la mayor fuerza armada en Líbano, no sólo por la cantidad de militantes, sino porque prácticamente controla a las fuerzas regulares. Su objetivo original en los '80 había sido combatir la presencia de Israel en el sur del Líbano durante los años en los que el Estado judío ocupó esa parte del territorio de su vecino para prevenir ataques con misiles. La ocupación, que finalizó en el año 2000, no terminó con Hizbollah. Al contrario, lo hizo crecer al punto de que hoy es un movimiento político consolidado e influyente, además de un ejército paralelo.Hizbollah está participando al lado de las fuerzas de Bachar al Assad en el conflicto contra rebeldes en su mayoría sunitas. La familia Al Assad es alawita, una secta relacionada con los chiítas. Esta intervención en Siria podría obedecer no sólo a una iniciativa propia sino a una estrategia iraní.Como sea, puede decirse que Hizbollah golpea dentro y fuera del Líbano y tiene a los civiles como escudos humanos contra las represalias. Las víctimas de los ataques contra este grupo terrorista siempre son civiles.En nombre del 11-SSe estima que la principal responsable de esos ataques en territorio libanés es Al Qaeda (sunita), que habría encontrado con los ataques en territorio libanés la forma de castigar a Hizbollah por meterse en Siria.El temor ahora es que sunitas libaneses extremistas pueden organizar una milicia armada al estilo Hizbollah precisamente para combatirlo, lo que podría hundir al país en una nueva guerra civil.De hecho, esa milicia ya existe. Es la Brigada Salfista Abdulá Azzam, una especie de filial de Al Qaeda en el Líbano, que se ha adjudicado ataques como el producido contra la embajada de Irán, que produjo 23 muertos. El batallón que perpetró el ataque se llama Ziad al Jarrah, el nombre de uno de los terroristas del 11-S. Esos grupos ya están organizados para ayudar a los rebeldes sirios.La diferencia de ese grupo salafista con Hizbollah es que no cuenta con gran apoyo popular, por ahora. El Partido de Dios (como Hamas en Palestina) tiene una historia de asistencia social paralela a su actividad militar que le dio raíces en la comunidad y lo dotó de poder político.Propios y extraños parecen dispuestos a arruinar nuevamente a este país en eterna búsqueda del equilibrio.