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La vaticinada pelea que no fue

Los sondeos pronosticaban una dura pelea por el segundo puesto, pero Neves sacó una ventaja de casi 13 puntos y dejó mal paradas a Silva y a las encuestadoras.

06 de octubre de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
La vaticinada pelea que no fue

Los alquimistas de los números presentaban esta elección como una reñida competición por el segundo puesto. Según los sondeos, la única incógnita era quién competiría en el balotaje del 26 de octubre contra la presidenta Dilma Rousseff, quien se impondría por un abultado margen. No faltó quien afirmara que la mandataria podía incluso imponerse en primera vuelta y evitar así un inservible balotaje. Pero las fórmulas fallaron, las predicciones no se cumplieron y las urnas, más allá de la victoria del oficialismo, dejaron a un ganador inesperado, Aécio Neves, y a dos grandes perdedoras: Marina Silva y las encuestas. El papelón de los sondeos comenzó a gestarse a mediados de agosto, con una muerte que trastrocó toda la campaña. Cuando el avión del candidato presidencial del PSB, Eduardo Campos, cayó sobre la ciudad de Santos, la ecologista Silva tomó la posta y las encuestas se convirtieron en víctimas de un inestable fenómeno electoral.Impulsada por el sentimiento de condolencia que causó el terrible accidente aéreo de su compañero de fórmula, Marina sobrepasó a Neves en los sondeos de intención de voto e incluso llegó a relegar a Rousseff hace poco más de un mes. Pero al final de la campaña perdió impulso y llegó a la contienda electoral en un virtual empate por el segundo puesto con el candidato del PSDB.Sin embargo, el recuento de votos le deparaba una realidad mucho peor: un tercer lugar con poco más del 21 por ciento de los sufragios, menos de dos puntos por encima que en 2010, cuando recibió el 19,33 por ciento de los votos en su disputa por la presidencia y también quedó tercera.Jugaron en contra de Marina su posición conservadora en temas como el casamiento entre personas del mismo sexo, la falta de un aparato partidario poderoso y el poco peso político que tuvieron en las urnas los "indignados" que el año pasado tomaron las calles brasileñas y ayer deberían haber votado en masa por Silva.En cambio, la robusta maquinaria electoral del PSDB, la experiencia de Neves para redirigir su discurso hacia los indecisos de última hora y el mismo peso de la historia hicieron que el exgobernador de Minas Gerais recibiera casi el 34 por ciento de los votos, muchos más que los que pronosticaron los analistas. Su camino hasta las urnas fue sinuoso. Al principio de la campaña, este candidato liberal, amante de la buena vida y con facetas de donjuán aparecía segundo, detrás de Dilma. Luego fue relegado a un lejano tercer puesto con la irrupción de Marina. Pero supo recuperarse a tiempo, mostrarse como la verdadera opción de cambio frente a 12 años de gobiernos del PT y, al final, fue el gran vencedor de la noche: les ganó a Silva y a las predicciones.