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“La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo”

Francisco pidió “permiso” para hablar en su primer mensaje. “No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo”.

23 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
“La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo”
Francisco remarcó la necesidad de ofrecer oportunidades y condiciones a los jóvenes (AP).

Fue un discurso emotivo el primero que dio el Papa en Brasil tras su llegada, durante la recepción en Guanabara. Las principales frases:

“He aprendido que, para tener acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón; permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta. Pido permiso para entrar y pasar esta semana con ustedes”.

“No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo”.

“Estos jóvenes provienen de diversos continentes, hablan idiomas diferentes, pertenecen a distintas culturas y, sin embargo, encuentran en Cristo las respuestas a sus más altas y comunes aspiraciones, y pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un genuino amor que los una por encima de cualquier diferencia”.

“Es común entre ustedes oír decir a los padres: “Los hijos son la pupila de nuestros ojos”. ¡Qué hermosa es esta expresión de la sabiduría brasileña, que aplica a los jóvenes la imagen de la pupila de los ojos, la abertura por la que entra la luz en nosotros, regalándonos el milagro de la vista!”.

“La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo y, por tanto, nos impone grandes retos”.

“Nuestra generación se mostrará a la altura de la promesa que hay en cada joven cuando sepa ofrecerle espacio; tutelar las condiciones materiales y espirituales para su pleno desarrollo; darle una base sólida sobre la que pueda construir su vida; garantizarle seguridad y educación para que llegue a ser lo que puede ser; transmitirle valores duraderos por los que valga la pena vivir; asegurarle un horizonte trascendente para su sed de auténtica felicidad y su creatividad en el bien; dejarle en herencia un mundo que corresponda a la medida de la vida humana; despertar en él las mejores potencialidades para ser protagonista de su propio porvenir, y corresponsable del destino de todos”.

“Los brazos del Papa se alargan para abrazar a toda la nación brasileña, en el complejo de su riqueza humana, cultural y religiosa. Que (...) nadie se sienta excluido del afecto del Papa”.

Entre amigos. Francisco pidió "permiso" para hablar en su primer mensaje. "No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo".