A la espera de Trump, China capitaliza el desconcierto
El gigante asiático apuesta a relevar a EE.UU. como líder del libre comercio en el Pacífico. Las promesas del mandatario electo contrastan con las inversiones y los planes de Xi Jinping.
Lima. El fantasma de Donald Trump sigue recorriendo el mundo y si bien no es el comunismo, sí parece estar poniendo el mundo de cabeza. En la cumbre de la Apec en Lima se pudo ver otra paradoja causada por la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca: que la China comunista busque relevar a Estados Unidos como estandarte del libre comercio en la región del Pacífico. "China no va a cerrar la puerta, la va a abrir más", dijo el presidente chino, Xi Jinping, durante la cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (Apec) celebrada en Perú. Sus propuestas sonaban a la receta clásica del capitalismo occidental: inversiones, libre comercio, menos aranceles.Mientras tanto, los Estados Unidos de Donald Trump amenazan con erigir barreras proteccionistas. La revista británica The Economist reflejó la paradoja con una caricatura en la que se ve a Trump construyendo ladrillo a ladrillo el muro en la frontera estadounidense con México y América latina, mientras Xi desembarca con dinero en el subcontinente. "La oportunidad dorada", señala la revista respecto a los avances que hace el gigante asiático desde hace tiempo para incrementar su influencia en una región que Washington consideraba tradicionalmente su "patio trasero".Xi visitó Ecuador antes de llegar a Perú y desde este país tendrá a Chile como última parada de su gira por Latinoamérica, la tercera que hace a la región desde que fue designado jefe de Estado en 2013.Y si bien la China convertida en un bastión del capitalismo no es novedad desde la reforma económica impulsada por Deng Xiaoping, en 1979, sí lo es que busque de manera abierta asumir el liderazgo comercial en la región del Pacífico.Así como muchos expertos vieron la visita a Alemania del presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, como una forma de trasladar a la canciller Angela Merkel el liderazgo político de las potencias occidentales, Beijing parece tenerlo claro: el gigante asiático aspira a ser el paladín del libre comercio en la era Trump."La Apec le debe mucho de su éxito a la globalización económica. Tenemos que guiar activamente la globalización justa, inclusiva y fuerte", dijo Xi en un discurso ante empresarios en Lima.Otra de las incógnitas de la presidencia de Trump es el futuro del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP), la iniciativa más importante de Obama para posicionar a Estados Unidos en la región del Pacífico, una de las más dinámicas de los últimos años.El TTP, que abarca a 12 países y está pendiente de corroboración tras su aprobación en 2015, parece condenado al fracaso con Trump. China, excluida del proyecto de Obama, recordó en Lima su propuesta de sustituir el TTP y su propio Recp (un acuerdo de libre comercio con 16 países del Pacífico, sin Estados Unidos) por un tratado global, el Ftaap (Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico)."No deberíamos minar mutuamente los esfuerzos de unos y de otros. Deberíamos ayudarnos", dijo Xi. En el mundo persiste la incertidumbre de lo que significará el gobierno de Trump, pero China ya está dispuesta a liderar.
El último encuentro
Adiós. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par ruso, Vladimir Putin, se vieron ayer por última vez en una cumbre internacional, un encuentro saldado ya sólo con una charla fugaz sobre los temas que más los dividieron.
Informal. Fue un encuentro informal, no una reunión pactada, y ambos hicieron constar diferencias sobre las guerras de Siria y Ucrania.
Fugaz. La conversación, al margen de la cumbre del Foro de Asociación Económica Asia-Pacífico (Apec), duró sólo cuatro minutos.
*Agencia DPA

