La campaña más difícil del hacedor de presidentes
João Santana, gurú de la propaganda política y asesor de presidentes, afronta un nuevo desafío: limpiar su nombre y librarse de una dura condena.
Hay una frase que define su filosofía de trabajo y de vida. "Existe un hilo muy débil que separa la persuasión de la manipulación", asegura el brasileño João Santana en su biografía. Este gurú de la publicidad política, que llevó al poder a siete presidentes en la última década, cruza todo el tiempo esa delgada frontera. Ahora, arrestado por un supuesto caso de sobornos en la petrolera estatal Petrobras, afronta su campaña más compleja: limpiar su nombre y librarse de una larga condena. En su juventud, João Cerqueira de Santana Filho escribía letras para bandas de rock. Entonces aprendió a apelar a los sentimientos con frases concisas y pegadizas. Después trabajó como periodista en varios medios brasileños. Entonces aprendió sobre el poder de la palabra y sobre los secretos de la política. Luego conoció a su maestro, Duda Mendonça, quien comandó la campaña electoral que llevó a Lula da Silva al poder. El alumno no tardó en superar al maestro. Una década de triunfos Con el simple lema " Eu quero a Lula de novo ", logró la reelección del mandatario brasileño en 2006. Y con el jingle " Deixa o homem trabalhar " (Deja al hombre trabajar), hizo que los brasileños valoraran más los logros económicos y sociales del presidente que el escándalo que envolvía a su Partido de los Trabajadores (PT). Con la misma táctica, consiguió que una desconocida Dilma Rousseff sucediera a Lula en 2010 y fuera reelegida en 2014, pese a las revelaciones de sobornos multimillonarios en empresas estatales que se ramifican día a día y agitan fantasmas de un juicio político contra la mandataria.En 2012, ideó en Venezuela la campaña "Chávez corazón de la patria" para reafirmar la figura el líder bolivariano y su conexión con la gente. Al año siguiente, tras la muerte del mandatario por cáncer, encabezó la campaña de su pupilo, Nicolás Maduro, centrada en la imagen del fallecido mandatario. "Él nacerá de nuevo", era el lema central.Así, la historia se repite con Mauricio Funes en El Salvador, en 2009, y con Danilo Medina en la República Dominicana, en 2012. Su fama cruzó el océano y ese mismo año asesoró en Angola a José Eduardo dos Santos, a quien ayudó a seguir en el sillón presidencial que ocupa desde 1979. El arte de convencer Con un estilo que apela mucho a la emotividad y al miedo, y poco a la ideología, Santana sabe sacarle el jugo a las debilidades de sus contrincantes. "Pierde quien no sabe atacar", asegura el publicista. Esa misma estrategia y ese poder de persuasión le sirvieron para que, en sus 63 años de vida, siete mujeres aceptaran casarse con él. Con la fama llegó el dinero. En su biografía declaró que, sólo por las campañas presidenciales, el partido de Lula y Dilma le pagó unos 50 millones de dólares. Y con el dinero llegó la tentación. La Policía Federal y los fiscales lo acusan de recibir al menos 7,5 millones de dólares en sobornos, en el marco del escándalo que enloda a Petrobras.La acusación lo encontró esta semana en República Dominicana, trabajando junto con su actual esposa y socia, Mónica Moura, por la reelección del presidente Medina. Desde la isla caribeña volaron a Brasil y fueron arrestados, a pesar de invocar "acusaciones infundadas" y "clima de persecución".Ahora, Santana afronta un desafío inédito. Debe asesorarse a sí mismo para convencer a jueces, fiscales, policías y a todo un país de que es inocente. ¿Encontrará esta vez un jingle que lo redima?

