La angustiante espera de los familiares de las víctimas
Buena parte de las víctimas mortales son de origen latino, como se desprende de la lista que publicó ayer el Ayuntamiento de la ciudad.
Orlando. A las puertas del centro social Beardall, una de las dos instalaciones habilitadas para los familiares de los asistentes a la discoteca de Orlando donde anteayer se produjo el peor atentado en Estados Unidos desde el 11-S, había una duda constante: si hablar en presente o en pasado sobre las personas desaparecidas. Convivían la incertidumbre ante la posible muerte del familiar y la esperanza de que haya sobrevivido. Y de vez en cuando, llegaba el dolor extremo: personas que salían completamente desoladas o atónitas tras comunicárseles que su ser querido había fallecido. La mayoría de los asistentes al centro social eran de Puerto Rico, que tiene una extensa colonia en la ciudad. Buena parte de las víctimas mortales son de origen latino, como se desprende de la lista que publicó ayer el Ayuntamiento de la ciudad. Tenían entre 20 y 50 años, y entre ellos había estudiantes de Farmacia, agentes de seguridad de la discoteca, trabajadores del parque de atracciones Universal o de una agencia de viajes. El club Pulse, popular en la comunidad gay, celebraba el domingo su "noche latina".Maribel Mejía, de 42 años, nacida en República Dominicana, criada en Puerto Rico y quien vive desde pequeña en Florida, tiene 10 amigos que asistieron a la discoteca. Ella acudió junto con ellos, como suele hacer los sábados junto con su esposa. Pero estuvo poco tiempo: un mal presagio hizo que se fuera pronto. Uno de sus amigos está muerto. Del resto, no sabe nada. Su amigo muerto se llamaba Eric Ortiz, un treintañero puertorriqueño que trabajaba en una tienda de regalos de cumpleaños. "Era un muchacho muy alegre, le gustaba mucho salir, compartíamos muchas comidas en casa".Karina, puertorriqueña de 40 años, buscaba a su hermano, de 25, que trabajaba en una inmobiliaria. "Le gustaba la música, le gustaba bailar, una persona muy buena, tiene un buen corazón. Yo tengo fe que si no está vivo, el señor lo tenga en su gloria. Uno sigue teniendo fe hasta lo último".

