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La angustia de los venezolanos que ven el drama desde Córdoba

Las historias y las miradas de dos jóvenes que abandonaron el país caribeño y llegaron a nuestra ciudad, escapando de la escasez y en busca de un futuro mejor. Con impotencia y con sorpresa, reciben la información que sus amigos y sus familiares les envían a diario desde la nación bolivariana.

02 de agosto de 2017 a las 12:41 a. m.
La angustia de los venezolanos que ven el drama desde Córdoba
Votación simbólica. Hace dos semanas, parte de la comunidad venezolana en nuestra ciudad se manifestó en contra de la Asamblea Constituyente.

La distancia no aplaca la angustia. Los venezolanos que viven acá sufren por los que están allá, por los familiares, amigos y compatriotas desconocidos que dejaron en Venezuela hace algunos años, cuando abandonaron el país caribeño y se vinieron a Córdoba en busca de nuevos horizontes.

“Me vine en mayo de 2014 y no volví más. Cada vez que me da vueltas la idea de regresar, pasa algo que me quita las ganas”, cuenta Ali Rafael Rivas, un contador público de 32 años originario de Barquisimeto, en el occidental estado Lara.

Ali es uno de los coordinadores de Venezolanos en Córdoba, una agrupación que ayuda de distintas maneras a los recién llegados: les explican cómo tramitar los certificados de residencia, les consiguen departamento e, incluso, colectan abrigos para gente que está acostumbrada a climas más cálidos.

“Hay números desactualizados que hablan de 1.500 venezolanos en Córdoba. Pero el último año llegaron a la Argentina unos 11 mil, así que la cifra se tiene que haber modificado. Nuestro grupo cuenta con unos cinco mil integrantes, y hay otro grupo, Venezolanos en Córdoba por una Venezuela Libre, que cuenta con 1.500”, explica Ali, quien se manifiesta muy agradecido por la solidaridad de los cordobeses.

"Decidí salir de Venezuela por la situación que se estaba viviendo. Se agravaba cada vez más, sobre todo a partir de 2013, cuando empezó a gobernar (Nicolás) Maduro. Entonces, se hizo imposible trabajar. Las empresas iban cerrando una tras otra. Claro, no hay insumos. Por eso decidí irme. Y varios amigos argentinos me brindaron una mano", relata el venezolano.

Allá, en Barquisimeto, quedó toda la familia, con la que intenta hablar a diario, aunque no siempre es posible.

“Me envían videos con lo que ocurre. Mi ciudad es una de las más afectadas. El viernes pasado metieron preso al alcalde Alfredo Ramos y lo suplantaron con una mujer del oficialismo (Teresa Linárez, dirigente del Partido Unido Socialista de Venezuela)”, cuenta Ali, quien hoy se dedica a la organización de eventos.

Pero lo que más le inquieta son los tiroteos que se producen a diario en las calles.

"Las fuerzas militares atacan constantemente la Urbanización Sucre, donde viven mis parientes. No les importa que haya niños, mujeres, ancianos. Tumban puertas y destruyen casas. Es tan terrible la situación que ahora la están llamando 'Urbanización Sucrania', porque está con asedio militar constante", concluye el venezolano.ADVERTENCIA. Argentina advierte sobre una posible "crisis humanitaria"

“No dan ganas de volver”

“La última vez que regresé a mi país fue en 2015 y no me quedaron ganas de volver. Es muy duro ver cómo vive tu familia. No me imaginaba que la estuvieran pasando tan mal”, cuenta Armando Soto, un venezolano de 29 años.

“Llegué en 2005. Me vine previendo el rumbo que tomaría el país, aunque nunca pensé que llegaría a tanto. Después se vinieron mis hermanos y hace seis años llegaron mis padres”, explica Armando. Pero su abuela y sus tíos siguen allí.

“Desde el hecho de pagar con fajos enormes de bolívares, totalmente devaluados, hasta el hecho de hacer fila para comprar una tira de pan. La situación es terrible. Mi abuela recibe las bolsas que da el Gobierno, las llamadas Clap (Comité Local de Abastecimiento y Producción). Son una especie de canasta básica que entregan a bajo precio, una vez al mes. Pero es muy escasa. Es imposible que una familia entera se alimente con eso. Y encima hay que pagar por adelantado unos 10 mil bolívares”, relata el joven estudiante de Ingeniería en Sistema.

El 16 de julio, Armando fue el coordinador de una de las dos mesas de votación que se instalaron en el centro de Córdoba. Más de 800 personas se manifestaron en contra de la Asamblea Constituyente convocada por Maduro. Asegura que, en total, 26 mil personas participaron de esa consulta popular en Argentina.

“Esta elección de asambleístas constituyentes es un paso más hacia la dictadura, porque quieren asumir poderes legislativos y judiciales. Es decir, se va a instalar una asamblea paralela a la que ya eligió el pueblo hace apenas unos meses. Incluso dicen que se va a instalar en el mismísimo Parlamento. Una locura”, resume este venezolano.

La CIDH condena la violencia y las muertes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó en un comunicado su "enérgica condena por las muertes y los hechos de violencia ocurridos durante la jornada electoral del 30 de julio para la Asamblea Constituyente". La jornada fue celebrada en el marco de la crisis que atraviesa Venezuela, con restricciones a la libertad de expresión y al derecho de reunión pacífica, ya condenadas por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH. En su comunicado, este órgano autónomo de la OEA urge al Estado venezolano a cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y reitera su llamado a la búsqueda de una salida democrática.