¿Justicia para algunos?
Las pedaleadas fiscales que llevaron a Dilma a su destitución parecen nimias ante los procesos abiertos contra sus inquisidores.
Las pedaleadas fiscales que llevaron a Dilma a su destitución parecen nimias ante los procesos abiertos contra sus inquisidores. El 60 por ciento de los políticos que votaron para que la presidenta sea juzgada tienen causas abiertas. Habrá que ver si los procesos judiciales, que tienen en la mira a por lo menos nueve de los 23 ministros del gabinete de Temer y al propio gobernante interino, siguen adelante. Será la vara para medir la imparcialidad del juez Sergio Moro y su operación Lava Jato, que amén de sentar a poderosos en el banquillo, tuvo vidriosos procedimientos mediáticos, como la aparatosa declaración por la fuerza de Lula o la filtración de una conversación espiada entre este y la presidenta, que inclinaron la balanza de la señora de ojos vendados hacia un solo lado.

