Guerra. Irán destruyó una base militar de EE.UU. en Baréin con una lluvia de drones y misiles
En la decimocuarta oleada de ataques tras el inicio de la operación "Rugido de León", Teherán intensifica su represalia regional alcanzando objetivos estratégicos en ocho países aliados de Washington.
La escalada bélica en Medio Oriente alcanzó este martes un nuevo y peligroso pico de violencia cuando la Guardia Revolucionaria de Irán anunció la destrucción de una base militar de los Estados Unidos en Baréin, específicamente en la región de Sheikh Isa, al norte de la isla.
Según el comunicado oficial recogido por la agencia Fars y difundido por EFE, el ataque fue ejecutado con 20 drones y tres misiles que impactaron directamente contra el edificio de mando, los cuarteles y los depósitos de combustible de la instalación aérea.
Un video difundido por RT muestra parte de la embestida.
Escalada bélica
Esta incursión representa la decimocuarta oleada ofensiva de Irán desde que comenzó el conflicto el pasado sábado.
Apenas unas horas antes, la decimotercera oleada ya tuvo como blanco diversas bases estadounidenses en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, además de objetivos dentro de Israel.
Incluso la embajada de los Estados Unidos en Riad, Arabia Saudita, fue hostigada por dos drones, aunque Teherán aún no ha confirmado oficialmente su autoría en ese incidente específico.
Sistemas de defensa bajo máxima presión
La magnitud del contraataque iraní está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los aliados regionales.
El Gobierno de Catar informó haber recibido 101 misiles balísticos y 39 drones desde el inicio de las hostilidades, logrando interceptar 98 y 24 de ellos, respectivamente.
Por su parte, el Ministerio de Defensa saudí reportó la intercepción de ocho drones durante la última madrugada.
El origen del conflicto
El conflicto, que ya se extiende por Israel, Jordania, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Omán y Baréin, se originó tras el ataque conjunto masivo lanzado por Israel y EE.UU. el sábado pasado.
Aquella operación, denominada por el primer ministro Benjamin Netanyahu como "Rugido de León", resultó en la muerte de centenares de personas, incluyendo al líder supremo iraní, Ali Jameneí.





