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¿Imitar a Europa o a Brasil?

El tema de los impuestos es uno de los que más dividen a Obama y a Romney, y cada uno intenta convencer a su electorado. Gustavo Scarpetta.

06 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Gustavo Scarpetta (Docente de la UNC y la UCC)
¿Imitar a Europa o a Brasil?

Barack Obama encantó al electorado en 2008, e incluso al globo entero con su promesa de " We can ", su oratoria antibélica y sus promesas de sacar al país de las guerras y sus principales problemas.

Cuatro años después, su imagen se ha erosionado, su triunfo está puesto en duda, por un candidato republicano con demasiados puntos débiles, pero fortalecido por las cosas que no cumplió Obama.

El presidente inició su gobierno persuadido de que lograría una administración para todos los estadounidenses, convenciendo al Partido Republicano de que las buenas ideas y acciones debían ser apoyadas por todos. Pero el primer mandatario negro de Estados Unidos recibió un fuerte portazo en su cara cuando quiso hablar y convencer a senadores opositores de reformar el sistema de salud.

El denominado Medicare u " Obamacare " era –es– una propuesta superadora al sistema sanitario que existía, pero necesitaba de financiación y de ciudadanos que desearan aportar. Visto desde el exterior, el sistema hacía una sociedad más justa, aunque en el interior de ese país, en donde la manera individual de hacer las cosas es prioridad, terminó haciendo que Mitt Romney tenga como una de sus principales promesas a la eliminación de las reformas en el sistema de salud. La idea de que si no tienes dinero ni el Estado ni los demás deben ayudarte es una parte fundamental del pensamiento republicano, aunque el resto del mundo mire con extrañeza esa situación.

Obama pasó los dos primeros años de su gobierno intentando convencer a la oposición, como dice Paul Krugman. Luego se dio cuenta de que debía resolver problemas y se le pasaron rápidamente sus primeros cuatro años.

La discusión fiscal. El tema impuestos es uno de los que más divide a Obama y Romney, ya que sus posiciones son bien diferentes y cada uno intenta convencer a su electorado. El republicano, a la clase media alta y alta. Obama, a la clase media y los latinos.

Romney quiere mantener recortes a impuestos a los ricos que estableció (George W.) Bush y ajustes en salud y otros sectores en busca de eliminar el gran déficit fiscal actual. Podría decirse que es una receta a lo (Angela) Merkel.

Si ganase el candidato republicano, las políticas de la Unión Europea y la del gigante americano se asimilarían y quizá podrían hacer caer aún más el comercio mundial, y se sentirían los efectos en los países en desarrollo. Los países con más relación comercial con Estados Unidos como México y Centroamérica verían caer sus exportaciones.

Krugman acusa a Obama de no haber sido firme en las medidas reactivadoras y también en que el monto de las mismas fue escaso en comparación con el volumen de la economía norteamericana.

En su último libro, el Nobel explica por qué el presidente no consiguió revivir a la economía estadounidense, a pesar de haber logrado una disminución del desempleo por debajo de los dos dígitos. Y si bien los reclamos contra Obama son variados, la situación económica sigue siendo un reflejo importante del malhumor de ciertos sectores de la sociedad norteamericana.

Cuando la crisis de 2009 era más una realidad que un pronóstico, Brasil aplicó serias medidas para reactivar su economía, aumentar el consumo y agigantar el gasto público en inversiones que se tornaran doblemente productivas, por un lado mejorando la infraestructura y generando una mayor demanda que implicaba mantener el nivel de empleo. El plan le funcionó muy bien, e incluso Argentina se vio muy beneficiada por esas medidas, ya que implicaron un mayor comercio con el vecino país en momentos en que muchos mercados se derrumbaban.

Sin embargo, la Unión Europea tomó un camino bien diferente. Reducción del gasto, expulsión de personal y mayores impuestos. Ante resultados que no eran los esperados, se hizo un mayor ajuste, que aún perdura. Los números del desempleo son evidentes. Grecia realizó una reforma que implica mayor jornada laboral, menos ingresos al trabajador y una serie de elementos que causaron rechazo en la población. España tiene un desempleo que supera el 25 por ciento y aumenta mes a mes.

Las encuestas marcan que Obama puede ganar, y tal vez tenga una nueva oportunidad para redimir a la economía norteamericana, y también mejorar la relación con América latina.