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Hillary no enamora y Trump genera rechazo: florecen otros candidatos

La desaprobación de los principales aspirantes es récord. El bipartidismo no está en riesgo, pero crecen figuras alternativas.

14 de agosto de 2016 a las 01:51 a. m.
Daniel Zen
Hillary no enamora y Trump genera rechazo: florecen otros candidatos
Limitación. Hillary no seduce a los demócratas progresistas.

La imagen desgastada y pálida de Hillary Clinton, que no termina de seducir a los demócratas, y los excesos verbales de Donald Trump, que han sembrado reproches inclusive entre los propios republicanos, parecen estar dejando franjas del electorado descubiertas. Nichos que los candidatos marginales están dispuestos y comenzando a aprovechar, en un sistema electoral donde el acto cívico del voto no es obligatorio. Claro que el crecimiento o posicionamiento de estos productos secundarios de la oferta política norteamericana no implica que el bipartidismo, consolidado al punto de ser algo invariable, vaya a quebrarse por el momento. Sin embargo, podría estar operando el inicio de un nuevo paradigma para el futuro, un camino que –salvando las distancias de contexto– España e Italia ya vienen recorriendo, y Argentina también. Es que en el simple (y por lo tanto no estadístico) contacto con el entorno social cuando se está en Estados Unidos y en cierto discurso ya no tan secundario de los principales medios de comunicación, parece sobrevolar una sensación de hastío para con lo dado, esto es, con lo que implican las dos figuras principales que se disputan el poder de la Casa Blanca. Pues Hillary no enamora en clave progresista como enamoró Obama, y Trump, dotado con el arma filosa de su habilidad histriónica, no genera la confianza institucionalista que sí logró John McCain, aquel veterano de guerra derrotado hace cuatro años, cuando disputó la presidencia. De hecho, las encuestas expresan que ambos son los candidatos presidenciales más impopulares en la historia de los dos grandes partidos. Eso dicen, por ejemplo, las trabajos de las cadenas televisivas CNN y CBS. Así las cosas, era de esperar el mencionado florecimiento de los denominados "candidatos alternativos". ¿Quiénes son? ¿Qué representan? ¿Cómo crecen?

Por derecha

Evan McMullin lanzó oficialmente su campaña política el miércoles pasado, con la intención de aunar en torno a su persona el voto republicano anti-Trump. ¿Fogoneado por Hillary? Quién sabe.

Lo cierto es que se trata de un exagente de la CIA de 40 años, asesor republicano en la Cámara de Representantes y que nunca ha sido votado para un cargo. En toda su escueta vida pública, se mostró acérrimo oponente del magnate.

“Al igual que millones de estadounidenses, esperaba que este año nos trajera mejores nominados. En cambio, tenemos dos candidatos que, fundamentalmente, no son aptos para las profundas responsabilidades a las que aspiran y la gente todavía está buscando alguien más”, escribió, luego de lanzarse, en una carta publicada en su página web, que luego fue replicada masivamente.

Republicano canábico

Un caso de concreto crecimiento es el nominado del Partido Libertario, Gary Johnson, quien fue gobernador republicano durante dos mandatos del Estado de Nuevo México. La particularidad aquí es que Johnson se presenta con una plataforma partidaria que gira en torno al libre comercio y las libertades civiles, entre las que incluye la legalidad en el consumo y la plantación de marihuana.

Este dirigente liberal de 63 años ya ha sido un postulante sin perspectivas en el pasado. Ganó apenas el uno por ciento del voto nacional en 2012, pero desde que se celebraron las convenciones nacionales de los demócratas y los republicanos, el mes pasado, ascendió a alrededor del 9 por ciento en la intención de voto en los sondeos.

El candidato es consciente del origen de la reciente atención que concita, lo que lo llevó a bromear en una entrevista con el diario Los Angeles Times . Dijo allí: “Si el ratón Mickey fuera el tercer nombre en uno de estos sondeos, Mickey estaría probablemente en el 30 por ciento”, aludiendo a la mala reputación de Hillary y de Trump.

Verde en alza

La candidata del Partido Verde, Jill Stein, también viene ganando terreno. Es una médica que obtuvo menos del uno por ciento de los sufragios en las elecciones de 2012, al igual que Johnson, pero ahora ha triplicado ese respaldo, de acuerdo con encuestas recientes. Tiene de 66 años, y su gran pegada de campaña fue decir que es una postura mediocre decidir en una elección entre lo malo y lo peor: “Nos dicen que salgamos del camino, porque estamos en el camino del mal menor. Le decimos no al mal menor y sí al bien mayor”. En la rareza de estos comicios, alocuciones de este tipo tuvieron éxito. Al menos, en la escala “alternativa”.

Bernie Sanders

La alternativa que no fue. El dirigente demócrata era el preferido por los jóvenes.

El senador por Vermont, Bernie Sanders, tuvo chances de constituirse en una tercera opción de porte. Contaba con un importante apoyo del público joven. Con esa adhesión, peleó la interna con Hillary hasta el final. Sin embargo, tras perder, prefirió no sacar los pies del plato y pidió a sus seguidores en la convención demócrata que apoyen a la ex primera dama en la contienda contra Trump.