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Grupos opositores pedirán la destitución de Rousseff

Marcharán hoy en más de 200 ciudades de Brasil. La presidenta sigue perdiendo popularidad.

16 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Especial y Agencia EFE
Grupos opositores pedirán la destitución de Rousseff
Amarillo y verde. Vestidos con colores de su bandera, los brasileños de San Pablo se manifestaron en abril contra Dilma. Hoy, la oposición organiza otra nueva manifestación por las calles de las principales ciudades (AP).

Brasilia. La oposición brasileña pretende llevar hoy a las calles del país a millones de personas para protestar contra la presidenta Dilma Rousseff, cuya popularidad ha caído a un escaso ocho por ciento en medio de una creciente crisis política y económica. Las manifestaciones convocadas para este domingo serán las terceras desde que Rousseff asumió el segundo mandato, para el que fue reelegida en octubre de 2014 y el cual inició el 1º de enero pasado.Según el grupo Ven a la Calle, los actos se organizarán en 257 ciudades. No obstante, el tamaño de la convocatoria sería menor que la realizada el 10 de abril, cuando se consumó la última gran manifestación y que, según los organizadores, movilizó gente en más de 400 localidades. San Pablo volverá a ser el epicentro de la convocatoria en contra de Dilma.

Por el piso

En los siete meses y medio de su nueva gestión, el apoyo a Rousseff ha caído en picada, herido por un colosal escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, una fragmentación de su base parlamentaria y la economía al borde de una recesión.

Las protestas previstas para hoy pretenden repetir lo ocurrido en marzo y abril pasados, cuando la crisis política y económica todavía no era tan evidente. Aún así cerca de dos millones de personas manifestaron en las calles su mal humor con la presidenta.

Desde esas últimas protestas, las investigaciones en Petrobras han llegado más cerca del gobierno y del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen Rousseff y su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva.

Entre las decenas de detenidos por ese asunto, que salpica a una veintena de grandes empresas privadas, figuran el exministro José Dirceu, “hombre fuerte” del primer mandato de Lula, así como el extesorero del PT João Vaccari.

La policía investiga si parte del dinero desviado de Petrobras, que la empresa calcula en unos 2.000 millones de dólares durante la última década, llegó a la campaña electoral de Rousseff en 2014.

La investigación abarca a medio centenar de políticos, casi todos de la base oficialista y que, según la fiscalía, habrían amparado lo que la oposición califica de “saqueo” a la petrolera.

Pedido de destitución

Entre las decenas de grupos que convocan las manifestaciones hay sectores que exigen sin pelos en la lengua el inicio de un juicio con miras a la destitución de Rousseff, lo que el Gobierno y los partidos políticos que lo apoyan califican de “maniobras golpistas”.

A lo largo de esta semana, Rousseff ha participado en actos con movimientos sociales afines al Gobierno, en los que han incorporado indirectamente esas proclamas contra un supuesto golpe.

“El Estado brasileño sólo es respetado en el mundo en la medida en que en su territorio se ejerce y respeta la soberanía popular”, declaró Rousseff este miércoles en un acto de graduación de nuevos diplomáticos.

Mientras tanto, el Movimiento Brasil Libre, uno de los grupos organizadores de las protestas convocadas, reafirmó ayer que pretende “tomar las calles del país por la destitución” de la mandataria.

“El momento actual es muy peculiar” y “las crisis económica y política hacen que la posibilidad de llegar a la destitución de Rousseff empiece a tomar cuerpo”, declaró en un mensaje difundido por internet Fernando Holiday, uno de los líderes de ese grupo.

El Movimiento Brasil Libre, formado por jóvenes que se definen como “liberales”, es uno de los grupos más radicales de la oposición ajena a partidos políticos y exige la destitución de Rousseff desde enero pasado, cuando la presidenta comenzó el segundo mandato, para el que fue reelegida en octubre de 2014.

Conocido por las siglas MBL, ese movimiento entregó hace dos meses al Congreso una solicitud formal para el inicio de ese juicio, apoyada, según ese mismo grupo, por dos millones de firmas. Pero fundamentada en razones meramente políticas y no jurídicas, como exige la Constitución para un proceso de esa naturaleza.

Sin embargo, según el MBL, la sola sospecha de que el gobierno amparó los escándalos de corrupción en Petrobras y la seria crisis económica en la que se adentró el país deberían bastar para llevar adelante el 
proceso.

El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que lidera el excandidato presidencial Aécio Neves, derrotado en las urnas el año pasado por Rousseff por una diferencia de escasos tres puntos, se mostró convocando a la sociedad a manifestar su “indignación” con la corrupción y la “mala gestión”.

Neves, quien se ha mostrado cauto en relación a un posible juicio político contra la presidenta, ha dicho sin embargo que la oposición “irá a la calle con la cabeza erguida y llevando como única arma la Constitución de Brasil”, que contempla la posibilidad de destituir a un mandatario por delitos de corrupción o de otra naturaleza.

La tercera en ocho meses

15 de marzo. Más de un millón y medio de manifestantes participaron de la primera movilización contra Dilma Rousseff. Los principales puntos de la protesta fueron las ciudades de Rio Janeiro, Recife, Salvador y Brasilia, donde unas 50.000 personas avanzaron hacia el Congreso. La mayor convocatoria fue en San Pablo.

10 de abril. Se concretó la segunda protesta contra el gobierno. Si bien sus organizadores informaron que las concentraciones se llevaron a cabo en más de 400 ciudades, la policía informó que hubo alrededor de 600 mil personas movilizadas en 25 estados, una magnitud menor que la realizada en marzo. En Brasilia, por ejemplo, el número de manifestantes cayó desde los 50 mil contabilizados en marzo hasta los cerca de 25 mil.