Gibraltar acusa a Madrid de crear "un ambiente casi prebélico"
El ministro principal de Gibraltar, Picardo, acusó al gobierno español de crear "un ambiente casi prebélico" en su diputa con el Reino Unido por la soberanía de la colonia británica situada al sur de la península ibérica.
El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, acusó hoy al gobierno español de crear "un ambiente casi prebélico" en su diputa con el Reino Unido por la soberanía de la colonia británica situada al sur de la península ibérica.
"Se ha creado odio y animosidad contra el pueblo de Gibraltar. Se quemaron coches de gibraltareños en el campo de Gibraltar, se rayaron coches, se les grita a los gibraltareños cuando van a España, y eso se hace en un ambiente casi prebélico que crea el gobierno", afirmó Picardo en declaraciones a la emisora Cadena Ser.
Asimismo, la máxima autoridad de la colonia sostuvo que no retirará los bloques de hormigón lanzados al mar para crear un arrecife artificial, medida que encendió la chispa de la actual crisis, aunque el primer ministro británico, David Cameron, se lo pida, porque "no tiene derecho a hacerlo y no lo hará".
Picardo hizo esta declaraciones poco antes que el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se reuniera con Cameron para hablar sobre Gibraltar en San Petersburgo, Rusia, donde ambos asisten a la cumbre del G-20.
En ese sentido, el ministro gibraltareño señaló que si Rajoy solicita la retirada de los bloques de hormigón, también iría en contra de lo que planteó el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García Margallo, quien dijo que aceptaría la decisión de una Comisión o la Corte Europea.
El Reino Unido ocupa el Peñón de Gibraltar, de 6,5 kilómetros cuadrados y cerca de 30.000 habitantes, desde que el almirante George Rooke lo conquistó, en 1704, durante la Guerra de Sucesión española. El Tratado de Utrecht confirmó en 1713 la soberanía británica, y desde entonces España disputa este territorio ubicado al sur de la Península ibérica.
Este verano la tensión se disparó por el lanzamiento de 70 bloques de hormigón al mar por parte de las autoridades del Peñón en una zona en la que faenan pescadores españoles, así como la construcción de un nuevo espigón en "La Roca", medidas que España interpretó como "provocaciones".
En respuesta, el Ejecutivo español intensificó los controles en la única frontera común con la colonia británica, lo que provocó largas colas de vehículos que acuden diariamente a Gibraltar, y luego amenazó con crear una tasa fronteriza de 50 euros.
Madrid argumentó que las medidas de control eran para combatir el contrabando de tabaco, pero eso motivó la reacción de las autoridades gibraltareñas y del gobierno británico.
La tensión se rebajó en las últimas semanas cuando España y el Reino Unido acordaron resolver la crisis por la vía del diálogo y aceptaron una misión de la Unión Europea a la frontera común para evaluar la situación.

