Francisco y un inmenso elogio a la mujer
“Son las más gloriosas de América”, les dijo el Papa a las paraguayas, para destacar el papel que jugaron tras la Guerra de la Triple Alianza. Lo hizo en el santuario de la Virgen de Caacupé, donde hubo miles de argentinos. “Las ideologías terminan mal”, afirmó.
En su segunda jornada en este país, que está convulsionado por la presencia y las palabras del papa argentino, Francisco les regaló a las mujeres un elogio inmenso, relacionado con un drama histórico: "La mujer paraguaya es la más gloriosa de América". Lo dijo ante cientos de miles de personas, muchas de ellas argentinas, que participaron de la misa que el Pontífice celebró en el santuario de la Virgen de Caacupé, ubicado a 54 kilómetros de Asunción, y que es equiparable, en devoción y significancia para los argentinos, al de Nuestra Señora de Luján."Quisiera referirme de modo especial a ustedes, mujeres y madres paraguayas, que con gran valor y abnegación han sabido levantar un país derrotado, hundido, sumergido por una guerra inicua", dijo Francisco en alusión a las nefastas consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza. Se trata del conflicto registrado entre 1865 y 1870, en el que Paraguay combatió contra Argentina, Brasil y Uruguay, y su población adulta de hombres fue prácticamente aniquilada. La mujer paraguaya cargó sobre sus hombros la reconstrucción del país, que nunca logró recuperarse del todo de aquella tragedia fratricida y que hace dos años atravesó una grave crisis política institucional.El Papa en todo momento demostró querer ensalzar el ánimo de esta sufrida nación. "Estar aquí con ustedes es sentirme en casa", señaló durante la ceremonia que incluyó rezos y canciones en guaraní, el idioma oficial junto con el español. Recorrido y multitudes Francisco había iniciado el sábado saludando a una multitud que lo esperaba a la salida de su alojamiento en la Nunciatura, tomando los mates que le acercaban y bendiciendo a cuanto niño se le acercaba. Para comenzar su recorrido matinal, el Papa se subió a un Peugeot 405, modelo '88, el mismo que usó San Juan Pablo II cuando visitó Asunción ese año. En ese coche, se trasladó a la ciudad de San Lorenzo, donde visitó el hospital pediátrico Acosta Ãñú, especializado en la atención de niños con cáncer y otras enfermedades graves. Una multitud lo esperó en ese lugar y, al terminar la visita, abrazado por niños, el Papa dijo que Jesús pide "que seamos humildes como los chicos, espontáneos como los chicos que no tienen vergüenza, sin doblez".Desde allí se trasladó a Caacupé, donde, según las autoridades, convocó a cerca de un millón de personas.En esa misa participaron miles de argentinos, entre ellos el padre Pepe Di Paola, conocido "cura villero" de Buenos Aires, y decenas de cordobeses.Carmen Mesa, de 56 años, caminó tres días junto con otra docena de peregrinos desde Clorinda, Formosa, para agradecer la sanación de su nieta de 13 años, que estuvo recientemente internada por una infección gástrica. "Hay gente que dice que los milagros no existen, pero sí existen", aseguró. Discurso apasionado Por la tarde, ya de regreso en Asunción, Francisco mantuvo un encuentro con representantes de diversas organizaciones sociales en el estadio León Condou, y allí dio una "cátedra" informal sobre lo que significa dialogar, personal, social y políticamente. "Las ideologías terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación o incompleta o enferma o mala con el pueblo. Las ideologías no asumen al pueblo", afirmó Francisco.Por eso, "en el siglo pasado las ideologías terminaron en dictaduras, piensan por el pueblo, no dejan pensar al pueblo", lamentó. Entre los asistentes, estaba el presidente paraguayo, Horacio Cartes.En un discurso apasionado y en parte improvisado, y que fue interrumpido en numerosas ocasiones, el Papa hizo referencia a alguien que le pidió su intercesión por "un soldado que estaba secuestrado por el ejército". "No sé si es verdad, si es justo o no es justo, pero uno de los métodos que tenían las ideologías a las que me refería era el de apartar a la gente con el exilio, con la prisión, con los campos de exterminio, nazis o estalinistas", explicó.Luego, recibió las llaves de Asunción y cerró su jornada con una nueva ceremonia religiosa en la Catedral de Asunción, donde dedicó un discurso especial a los sacerdotes.
Distintos gestos
Rezó en guaraní. En un gesto simbólico dedicado al principal pueblo originario de Paraguay, Francisco rezó en guaraní el Padrenuestro, durante la misa multitudinaria en el santuario de la Virgen de Caacupé. La orden jesuita, a la que el Pontífice pertenece, tuvo una larga historia de proteger a los guaraníes de la servidumbre y lo que algunos llamaron el "genocidio cultural" durante la época colonial. Un sacerdote jesuita, Antonio Ruiz de Montoya, publicó la primera gramática en guaraní en 1639.
Corazón espiritual. Otro gesto importante fue el reconocimiento como "basílica menor" del templo del santuario de Caacupé, que los católicos paraguayos reconocen como el corazón espiritual de este país.
La "Madre". El elogio para las mujeres paraguayas no sólo se fundamentó en la historia de este país. El Papa utilizó también el Evangelio de la misa para introducir una comparación muy sentida. Al explicar la lectura del anuncio del ángel a María, el Papa destacó que "el 'sí' de la Virgen a ser la madre del Señor no fue nada fácil de vivir: cuando Jesús nació, no había lugar para ellos; después, tuvieron que huir a Egipto por la codicia y la avaricia del emperador; y después, le tocó afrontar la muerte en la cruz de su hijo, y no debe existir situación más difícil para una madre que acompañar la muerte de un hijo". Y agregó: "En la vida de María nos sentimos comprendidos, entendidos, y sabemos que no estamos solos".

