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Francisco se reunió con el obispo de los lujos escandalosos

No trascendieron los detalles del encuentro con el prelado de los 31 millones de euros. El Papa cargó contra la avaricia en una homilía.

22 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y Télam
Francisco se reunió con el obispo de los lujos escandalosos
Derroche. Gastos del obispo de Limburgo causaron repudio.

El papa Francisco se reunió ayer con el prelado alemán que provocó un escándalo en su país al invertir 31 millones de euros en la renovación de su sede obispal.

El Vaticano no difundió detalles sobre la reunión de Jorge Bergoglio con Franz-Peter Tebartz-van Elst, obispo de Limburgo.

La semana pasada, el titular de la conferencia episcopal alemana, arzobispo Robert Zollitsch, informó a Francisco sobre el escándalo y sus repercusiones. En declaraciones a la prensa, Zollitsch expresó la esperanza de hallar una solución que asegure “un buen futuro para todos”.

La renovación del edificio y sus costos han tenido gran repercusión en Alemania, la patria de la Reforma protestante, donde un impuesto le brinda a la Iglesia Católica alemana miles de millones de euros al año.

Tebartz-van Elst dijo que la renovación incluyó una decena de proyectos y que hubo costos adicionales debido a las leyes de protección de edificios de interés histórico.

El papa argentino ha impuesto desde su llegada al Vaticano un estilo austero y ha reclamado “una Iglesia de pobres para los pobres”.

Francisco manifestó ayer que mientras el dinero puede servir para realizar cosas buenas, la avaricia “destruye a las personas, a las familias y la sociedad”, así como a “la fraternidad humana”.

El Pontífice hizo estas manifestaciones en la misa que celebró en la capilla de la residencia de Santa Marta, donde se aloja, y durante la que aludió al gran número de familias que se han visto destruidas por problemas de dinero con enfrentamientos de “hermano contra hermano y padre contra hijo”.

“El dinero puede ser útil para hacer cosas buenas y la pobreza no va buscada como tal, sino como instrumento para entender la medida de la existencia e ir en busca del Señor”, explicó el Papa y recordó las enseñanzas de la parábola del hombre rico: “Lo que destruye es la avaricia, el querer tener cada vez más”.