Francisco pidió perdón por la pedofilia
“Con los chicos no se juega”, expresó el papa argentino en un fuerte pronunciamiento contra los abusos dentro de la Iglesia Católica.
Ciudad del Vaticano. El papa Francisco advirtió ayer que "con los chicos no se juega", en un fuerte pronunciamiento contra el abuso sexual de niños perpetrado por "bastantes sacerdotes" pederastas, algunos en Argentina. Aseguró que se siente interpelado de pedir perdón a las víctimas por el daño causado. Jorge Bergoglio, en una intervención pública de la que no se esperaba en principio referencia al asunto, ratificó la política de "tolerancia cero" con los clérigos abusadores, al asegurar que la Iglesia no dará ningún "paso atrás" tanto en el tratamiento de este problema como en la aplicación de sanciones a quienes cometieron esos delitos."Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal de algunos sacerdotes, bastantes. Bastantes en número, no en comparación con la totalidad. Hacerme cargo de pedir perdón por el daño que han hecho con los abusos sexuales a los niños", aseveró.Estas declaraciones se produjeron cuando Bergoglio pronunciaba unas palabras ante la Oficina Internacional Católica de la Infancia, (Bice).El Pontífice interrumpió un discurso que tenía preparado para improvisar algunas palabras de perdón, que pronunció en español."La Iglesia es consciente de este daño, es un daño personal y moral de algunos, pero hombres de Iglesia. Y no vamos a dar un paso atrás en lo que se refiere al tratamiento de estos problemas y a las sanciones que se deben poner, al contrario. Creo que debemos ser muy fuertes. Con los chicos no se juega", sostuvo.Bergoglio prosiguió su discurso explicando que, "en una sociedad bien constituida, los privilegios sólo deben ser para los niños y los ancianos, porque el futuro de un pueblo está en manos de ellos".
Inédito
El Papa no había pedido perdón hasta el momento por los casos de abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes, conocidos en diversas diócesis de todo el mundo y que han suscitado duras críticas.
Hasta ahora se tenía constancia de sus declaraciones en una entrevista publicada en el diario italiano
Corriere della Sera
, el 5 de marzo, en la que manifestaba que “los casos de abusos son tremendos porque dejan heridas profundísimas”.
Sin embargo, Francisco también defendía que “la Iglesia Católica es, tal vez, la única institución pública que se movió con transparencia y responsabilidad (en estos casos). “Nadie hizo tanto. Y, sin embargo, la Iglesia es la única en ser atacada”, dijo en esa entrevista.
El Pontífice se refería a la denuncia expresada por la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, que consideró que la Santa Sede “no había protegido a los menores víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes, ni adoptado medidas que garanticen una sanción por este crimen”.
En una homilía del 16 de enero, Francisco afirmó que había que “avergonzarse de los numerosos escándalos que se dieron en el seno de la Iglesia”.
“Pero, ¿nos avergonzamos? Tantos escándalos que yo no quiero mencionar singularmente, pero que todos sabemos cuáles. Escándalos en los que algunos tuvieron que pagar caro: ¡Y eso está bien!”, exclamó.
E insistió: “¿Pero nos hemos avergonzado de estos escándalos, de estas derrotas de sacerdotes, obispos, laicos?”.
Pese a las escasas declaraciones, Francisco se comprometió en la tutela de menores con la creación de una comisión formada por ocho miembros que se encargará “de adoptar medidas para promover, de varias maneras, la protección de menores”.
En esta comisión, el Papa incluyó a la irlandesa Marie Collins, de 66 años, quien fue víctima de abusos sexuales por parte de un religioso cuando era niña y que ahora se convirtió en una activista para denunciar estos casos.
Además, Bergoglio quiso dar una señal fuerte cuando aprobó el 11 de julio una reforma del código penal de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano que contempla una amplia y mayor precisión en la tipificación de los delitos contra menores, entre ellos la pornografía infantil y el abuso.
1.800 denuncias
En los últimos tres años, la Iglesia recibió unas 1.800 denuncias de casos de abusos perpetrados por sacerdotes. La mayoría se habría producido en las décadas de 1960, ’70 y ’80.
Casos de pedofilia en Argentina
Grassi. Uno de los casos más resonantes fue el del sacerdote Julio César Grassi, en prisión en cumplimiento de una condena a 15 años por abuso sexual y corrupción de menores.
Storni. En 2009, Edgardo Storni fue condenado a ocho años de prisión por abuso sexual agravado en contra de un seminarista. Ese escándalo lo hizo renunciar a la arquidiócesis de Santa Fe en 2002.
Sasso. En los '80, el sacerdote Mario Napoleón Sasso fue condenado a 17 años de prisión por abusar de niñas indigentes en la localidad de La Lonja.
Pared. En 2003, el sacerdote Héctor Pared fue condenado a 24 años de prisión por hechos ocurridos cuando era director de un hogar para niños. A los pocos meses, murió en la cárcel.
Mercau. El 15 de diciembre, el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, pidió perdón, en un hecho sin precedentes, por los abusos a menores perpetrados varios años antes por el sacerdote José Mercau.

