Francisco impone cambios en la curia
El Papa sacó al conservador cardenal Piacenza de su puesto al frente del departamento del clero. Lo reemplazó por el italiano Stella, quien afrontará importantes desafíos. Mantuvo en su cargo al alemán Müller, quien ayuda a planificar respuestas a los casos de abusos.
Ciudad del Vaticano. El papa Francisco anunció ayer nuevos cambios en la curia romana. El más relevante de ellos fue el nombramiento del arzobispo Beniamino Stella como nuevo responsable de la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los seminaristas y sacerdotes. Después de seis meses en el cargo, Francisco designó cargos de importancia que le ayuden a administrar a los católicos de todo el mundo. Esas designaciones complacerán y desilusionarán tanto a conservadores como a progresistas, quizá en línea con lo que lleva de su propio papado, que suele desafiar posiciones en ambos campos.Así, el Papa cesó a un cardenal italiano conservador que encabezó el departamento vaticano del clero, pero mantuvo en su cargo a un prelado alemán que dirige una ofensiva contra monjas estadounidenses sospechosas de disentir de ciertas enseñanzas católicas y que también ayuda a planificar la respuesta a casos de abusos sexuales por parte de religiosos.Francisco cesó al cardenal Mauro Piacenza –con reputación de tradicionalista en asuntos de liturgia y el celibato sacerdotal– del cargo de prefecto de la Congregación para el Clero. Piacenza ocupó el cargo en 2010, designado por el predecesor de Francisco, Benedicto XVI, cuyo estilo en la vestimenta y preferencia por las ceremonias tradicionales le granjearon el apoyo del italiano.Francisco transfirió a Piacenza a un cargo menos importante: director de la Penitenciaria Apostólica, tribunal encargado de las confesiones de pecados tan graves que sólo el papa puede otorgar absolución.Piacenza será reemplazado por el arzobispo italiano Stella, quien encarará varios desafíos, como la falta de sacerdotes en parte del mundo desarrollado o responder a los persistentes pedidos de los creyentes y de cierta parte del clero para que el papa analice permitir el matrimonio de sacerdotes.
Respaldo
Francisco retuvo al arzobispo Gerhard Mueller en el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Mueller, designado por Benedicto XVI, encabeza una investigación de la Santa Sede sobre monjas que habrían socavado las enseñanzas de la Iglesia sobre el sacerdocio y la homosexualidad. Su oficina también se encarga de los clérigos que abusan sexualmente de menores.
Bajo el mandato de Mueller, los detractores de la estrategia vaticana fueron frustrados en sus cabildeos con el Vaticano para que respondan por su política que, durante décadas, permitió la permanencia en el ministerio de los sacerdotes pederastas, limitándose a transferirlos de parroquia en parroquia al estallar las denuncias.
Otra designación importante fue la de monseñor Nikola Eterovic, quien era encargado del sínodo de obispos, que son los encuentros ocasionales que congregan a los ordinarios para analizar políticas de importancia o problemas regionales. Eterovic fue transferido al cuerpo diplomático vaticano: será nuncio en Alemania.
La influencia de las conclusiones de estos sínodos en el Vaticano es debatida desde hace tiempo. Con la designación de una persona nueva en el cargo, Francisco tiene la oportunidad de imprimir su visión al cometido de los obispos en el proceso decisorio de la Iglesia.
Francisco designó, además, a Lorenzo Baldisseri para que encabece la oficina del sínodo.
Obispo auxiliar, expulsado por abusos
En Perú. Francisco retiró del cargo al obispo auxiliar de la región andina de Ayacucho, Gabino Miranda, el segundo prelado en ser removido en los últimos tiempos por el Vaticano en medio de una investigación por abuso sexual a menores, mientras que la Fiscalía peruana inició pericias por el presunto delito de pedofilia. La remoción de Miranda, de 53 años, fue revelada por Luis Bambarén, obispo emérito jesuita conocido por su defensa de los niños.

