Temas del día:

Fractura visibilizada

Redes sociales y teléfonos inteligentes muestran de inmediato los casos de apremios que sufre la comunidad negra y detonan la ira. Pero hay problemas de fondo que Estados Unidos no logra resolver.

09 de julio de 2016 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Fractura visibilizada
Desafío. Distintos gobiernos de EE.UU. no han logrado solucionar las barreras sociales por cuestiones de raza. (AP).

Washington. Las redes sociales han actuado como catalizador de la frustración y la ira de la minoría negra de Estados Unidos al difundir de manera inmediata los presuntos abusos policiales que sufre esta comunidad, en un país que parece no recordar la aprobación de la ley de Derechos Civiles hace más de 50 años.

La muerte de dos ciudadanos negros a manos de las fuerzas de seguridad esta semana, y la matanza ocurrida de cinco policías durante una manifestación en Dallas para denunciar esos abusos, subrayan la incapacidad del país para solucionar las barreras sociales por cuestiones de raza.

“La crisis en curso sobre la brutalidad policial contra las minorías raciales en Estados Unidos se ha desencadenado ahora gracias a los videos de los teléfonos inteligentes publicados por los ciudadanos”, explica el profesor de Historia y Ciencia Política de la Universidad del Sur de California, Philip J. Ethington. “Pero es por desgracia sólo el último episodio de una larga historia de este tipo de represión gubernamental”, advierte el experto.

Pese a contar con el primer presidente afroamericano de la historia del país, la desigualdad que viven las minorías, no sólo la negra, se ha acentuado en los últimos años como consecuencia de la crisis económica que sacudió al país en la última década. A juicio de los analistas, han sido casi inexistentes las medidas reales tomadas para cerrar esa brecha.

Según Christian Davenport, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Michigan, Estados Unidos no ha logrado abordar “la cuestión de tener una democracia política con la gran cantidad de libertades que eso conlleva”, teniendo unas fuerzas de seguridad armadas que “se cobran vidas humanas”. “La supervisión de los ciudadanos es limitada, la discusión popular de lo que es y lo que debería ser aceptable es limitada y se realizan pocas comparaciones con otros países en cuanto a cómo hacer las cosas”, destacó.

Y es que el recrudecimiento de la tensión racial ahora es más visible, como también demostraron los casos de violencia policial contra negros en Ferguson o Baltimore, aunque no se trata de un problema nuevo.

“La brutalidad policial contra las minorías raciales fue la causa de la rebelión de Watts de 1965, y también la del Levantamiento de Los Ángeles de 1992”, recuerda Ethington sobre otros episodios de disturbios raciales.

El Levantamiento de Los Ángeles, que se extendió casi una semana, llevó a miles de personas a las calles cuando un jurado absolvió a cuatro policías locales por el uso excesivo de fuerza tras haber dado una paliza a Rodney King, un conductor negro, durante su detención después de una persecución automovilística.

Aunque Ethington consideró que se han hecho avances en la ruptura del “Código de Silencio” establecido entre los propios policías para delatar actos de mala conducta entre ellos, y muchos han sido llevados ante la Justicia, “las muertes recientes demuestran que hay mucho por hacer”.

“En una visión histórica a largo plazo, toma muchas décadas y generaciones asegurarse de que los derechos civiles calan dentro de todas las instituciones que durante siglos han sido dirigidas por la supremacía blanca”, concluye.