Temas del día:

Éxodo colombiano, con la vida a cuestas

Se cumplió una semana del cierre de la parte más activa de la frontera entre Venezuela y Colombia. Son más de mil los deportados por el gobierno de Nicolás Maduro que volvieron a su tierra natal. Muchos denuncian que sus casas son marcadas y destruidas.

26 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Éxodo colombiano, con la vida a cuestas
Cargados. La policía colombiana forma un cordón y ayuda a sus conciudadanos a cruzar el río fronterizo (AP).

Cúcuta (Colombia). Con armarios, electrodomésticos e incluso animales de granja a cuestas, centenares de colombianos iniciaron el éxodo desde Venezuela ante el temor de que sus casas sean destruidas con todos los enseres que acumularon en décadas de residencia. Su odisea se inició hace una semana, cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó estado de excepción en la fronteriza región de Táchira, lo que puso a los colombianos en el ojo del huracán. Desde entonces sus casas son marcadas con una "D" o una "R", "como en el holocausto nazi", según se repite como un mantra en la fronteriza ciudad de Cúcuta, ya del lado colombiano. Hasta esa localidad llegaron miles de ellos deportados, repatriados y ahora por los senderos de forma clandestina ante la consabida sentencia que esas dos letras implican "derribo"."Dentro de las casas que ya requisaban están marcando la 'D' y la 'R' y Maduro dijo que todo eso va para el suelo", explicó Tania Paola Pérez Carrillo, una de las colombianas que tuvo que abandonar su hogar.Pérez, embarazada de cinco meses, tuvo que cruzar el río Táchira que forma la frontera entre Venezuela y Colombia. Esa ruta, habitualmente utilizada por contrabandistas, se convirtió ayer en un mar de gente que cargaba lo que podía entre sollozos por la vida que dejaban atrás.Todo ocurría ante la mirada de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Venezuela, que parece haber abierto la mano ante este drama humanitario.Habitualmente, el encuentro con las autoridades venezolanas se soluciona con un soborno, pero desde que la frontera se cerró por orden de Maduro el miércoles pasado, la situación ha empeorado notablemente.Maduro argumentó que adoptó la decisión tras un ataque de presuntos contrabandistas, que abundan en la frontera, contra militares venezolanos que se saldó con tres militares y un civil heridos.Desde entonces, las autoridades detuvieron a ocho colombianos acusados de ser paramilitares, una sospecha que se extendió a todos ellos a ese lado de la frontera.

“No somos perros”

“No es posible que nos estén tratando así, somos seres humanos, no perros, dejé a mis cuatro hijos en Venezuela, el más pequeño tiene 15 meses”, explicó Laura Ramírez, que se encontraba en Colombia cuando se produjo el cierre fronterizo.

Añadió que los guardias venezolanos “son un problema porque no quieren ayudar”.

En contrapartida, el camino estaba lleno de policías colombianos en los alrededores de Cúcuta, dispuestos a ayudar ante esta crisis humanitaria.

Arremangados y con sus uniformes, hacían fila en el río ayudando a los más débiles, cargando los electrodomésticos y muebles más pesados y prestando su apoyo a quienes resbalaban en la corriente del Táchira.

Los uniformados incluso cantaron el himno colombiano, en un intento de levantar la moral de quienes abandonaban el que fue su país de residencia durante décadas.

Uno de esos colombianos es Marlon, quien lleva 30 años viviendo en la localidad fronteriza de San Antonio, a la que llegó con cinco años y en la que se casó e inició una familia.

“La GNB agarra a quien pueden y lo hacen pasar como (miembro) de grupos irregulares”, explica.

Ante esa situación, “las personas están privadas de la libertad, no pueden salir de sus casas, permanecen encerrados hay un pánico total”, agrega Marlon, obrero de la construcción en Venezuela.

“Me duele porque tengo tres hijos venezolanos, mi mujer es venezolana. Prácticamente he entregado toda mi niñez y mi adolescencia a Venezuela”, concluya.