“Estamos ante la segunda emergencia de Haití”
A seis meses del terremoto, la organización humanitaria advierte que la época de lluvias y huracanes asedia a miles de personas.
"Hoy no se habla de Haití, pero Haití está entrando en una fase terrible que me atrevería a decir que va a ser peor que la primera, donde las enfermedades infecto-contagiosas y el hacinamiento han exacerbado la violencia que existía antes del terremoto. Todo el mundo vive en carpas y las violaciones a niños y mujeres o los atracos se han incrementado. Con las tormentas, todo empeora. Tendremos que enfrentar malaria, dengue, y hacerlo con la misma infraestructura que estaba destinada a los posoperados que sobrevivieron a la tragedia..."Es la "segunda emergencia de Haití" y quien la describe con la angustia de alguien que busca prevenir lo inexorable es Luis Paiz Bekker, guatemalteco de 45 años, formado en salud pública en México e Inglaterra, integrante desde 1993 de Médicos Sin Fronteras (MSF) y actual director en Argentina de esa organización internacional.Tras el devastador terremoto del 12 de enero que arrasó el que ya era el país más pobre de América y dejó decenas de miles de muertos, las urgencias de los haitianos se multiplican. Pero a medida que se apagan las cámaras de los medios, la solidaridad publicitaria de muchos se desvanece, aunque los que encaran la tarea de pelearle cada día a la muerte sigue su curso, imprescindible y anónima."Teníamos más de 14 años trabajando en Haití, un país que ya vivía una crisis constante, con una infraestructura básica terrible y un sistema de salud que prácticamente no funcionaba. Era algo que habíamos puesto sobre el tapete allí y ante los gobiernos más fuertes. Pero hubo oídos sordos a nuestros reclamos, nadie quería escuchar", dice Paiz Bekker entre la impotencia y el reproche.–Y en eso llegó el terremoto más destructivo de las últimas décadas...–El terremoto encuentra a un país ya diezmado, pero los muertos, aunque suene muy frío, están muertos. Sucede que el terremoto además deja 250 mil heridos en alrededor de un minuto y medio, y todos requieren atención al mismo tiempo. Ahí tenés que discernir muy rápido cuáles de ellos están en peligro de muerte, para priorizar su intervención, así como cuáles pueden esperar unas horas o aguardar uno, dos o tres días. La suerte es que ya teníamos una infraestructura importante que nos ayudó para empezar. Fue el desastre más grande que hayamos atendido en la historia de MSF, que empezó en 1971. Hubo que llevar hospitales inflables y unidades de diálisis, fundamentales en terremotos, donde hay lesionados con aplastamientos y fibras que taponan los riñones. Luego vino la parte posoperatoria, había que rehabilitar hospitales y hacer la asistencia psicosocial por las secuelas postraumáticas. Es en lo que estamos, casi en la época de las lluvias y huracanes...Números que abruman. Hasta el 31 de mayo, MSF había atendido en Haití a 173 mil pacientes, con 11 mil intervenciones quirúrgicas y 81 mil personas a quienes se prestó asistencia psicológica. Además, hubo 3.700 partos asistidos y se distribuyeron 27 mil tiendas y 35 mil kits con bienes de primera necesidad. Para ello se destinó buena parte de los 91 millones de euros recibidos en donaciones por la tragedia haitiana. Paiz Bekker no ahorra críticas al accionar de la comunidad internacional y las grandes potencias."Al gobierno de Haití siempre lo dejaron afuera de la ecuación. Cuando se hablaba de procesos de intervención no se le tenía confianza por su supuesta falta de transparencia; cuestión curiosa, porque si se habla de corrupción, ningún país está exento de ella. Un gobierno que no tiene con qué montar una infraestructura debe cobrar la atención porque no tiene desarrollada su economía o impuestos como para sostener un sistema de salud. Pero a su vez, nadie puede pagar. Cuando ocurrió el terremoto, entonces sí apareció toda la ayuda del mundo. Había miles de millones para Haití y eso quiere decir que el dinero existía", explicó Paiz Bekker. –MSF denunció el entorpecimiento de su labor por parte de Estados Unidos en medio de la emergencia. ¿Qué pasó en el aeropuerto de Puerto Príncipe en enero?–Las causas son aún un misterio. Sí fue muy claro que nuestros aviones intentaron en vano aterrizar en la capital, sobre todo el avión que llevaba el hospital inflable de campaña, que era urgente montar porque era fundamental la necesidad de cirugías. El avión intentó bajar varias veces y no lo dejaron. Nunca nos enteramos porqué, pero tuvo que desplazarse a Santo Domingo y desde allí trasladar el hospital en camiones a Puerto Príncipe. Perdimos como mínimo 24 horas, y si le sumamos las horas para ponerlo a funcionar, son tres días en los que mucha gente murió.Cuestión de prioridades–Se dijo que lo de Haití tras el terremoto se parecía más a una invasión que a una operación de ayuda humanitaria.–Salieron noticias de violencia o bandas que llegaban a centros de ayuda y que era necesario dar seguridad. Se vio una cantidad de tropas extranjeras impresionante. La cantidad era brutal y uno se preguntaba por qué tanta tropa y no dar prioridad a otro tipo de personal.–Y ahora, ¿qué sería lo prioritario?–Lo primero, la rehabilitación de estructuras semipermanentes. Segundo, que se involucre al gobierno haitiano para que tenga un sistema de atención primaria mínimo. Otra cuestión es que había cerca de 700 organizaciones trabajando en salud en la época de emergencia y cuando empezó a pasar la fase aguda de crisis, comenzaron a irse. La crisis no termina cuando hice una cirugía, sino cuando hice un posoperatorio y le di a ese paciente una posibilidad de vida. De las 700 organizaciones que llegaron deben quedar unas 17, de las cuales seis involucran a MSF, con sus bases en Europa. –¿Cómo se distingue a quién vale y quién va a hacer turismo humanitario?–Es muy difícil. La mejor manera es ver quiénes se quedan a terminar un proceso de emergencia. La Web es un buen mecanismo para saber quién está haciendo qué y en dónde, quiénes están sólo cuando aparecen los medios y quiénes siguen cuando las cámaras se apagan.

