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En la capital yihadista, bombas de EE.UU. mataron a 800 civiles

Crece el temor por miles de personas cercadas en Al Raqqa, bastión sirio del Estado Islámico. En el frente iraquí, el Ejército avanza con fuerza sobre Tel Afar, refugio de los extremistas.

25 de agosto de 2017 a las 12:01 a. m.
En la capital yihadista, bombas de EE.UU. mataron a 800 civiles

Naciones Unidas y Amnistía Internacional alertaron ayer sobre el peligro que corren miles de civiles atrapados en un “laberinto mortal” en Al Raqqa, la capital del Estado Islámico (EI) en Siria, y exigieron pausas humanitarias para permitir la huida de los no combatientes.

Las cifras son escalofriantes. Desde junio, cerca de 800 civiles, entre ellos 330 niños y mujeres, murieron en Al Raqqa por los bombardeos de la coalición internacional liderada por Washington, denunció el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Esta organización cercana a la oposición en Siria, pero con sede en Londres, aseguró que ayer mismo perdieron la vida 12 civiles, entre ellos dos menores y tres mujeres. Los bombardeos buscan facilitar el avance terrestre de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), milicia liderada por kurdos que pelea contra los islamistas. Además, la organización denunció que hay 801 desaparecidos.

“En Al Raqqa, en los cinco barrios controlados por el EI, el alcance de las necesidades supera lo imaginable y las preocupaciones en materia de protección de los civiles son graves”, señaló el coordinador humanitario de Naciones Unidas para Siria, Jan Egeland.

El diplomático agregó que los civiles atrapados –la ONU calcula que son entre 20 mil y 50 mil– sufren a diario intenso fuego de artillería y ataques aéreos desde junio. “Llegó el momento de pensar en posibilidades, como pausas u otras medidas, que faciliten la huida de estas personas”, agregó.

Donatella Rovera, asesora de crisis de AI, auguró que la batalla se volverá más peligrosa cuando llegue “a sus últimas fases en el centro de la ciudad”. Se calcula que las FSD ya controlan el 60 por ciento de la ciudad.

Si bien la ofensiva kurdo-siria comenzó en noviembre, recién el 6 de junio los milicianos entraron a la ciudad. La alianza internacional inició su campaña en Siria en septiembre de 2014, casi tres meses después de que el EI proclamara la creación de un califato en ese país y en Irak, donde ese mismo año conquistó un gran territorio.

En el otro frente

En tanto, las fuerzas conjuntas iraquíes siguieron avanzando ayer y conquistando localidades de la zona de Tel Afar y barrios de la ciudad homónima, últimos bastiones del EI en la provincia de Nínive, en el norte de Irak.

Desde el domingo, los bombardeos de la aviación iraquí sobre Tel Afar mataron a 302 presuntos terroristas. Sin embargo, los extremistas aún dominan la mayor parte de la ciudad y de la comarca.

Según la Organización de la ONU para Asuntos Humanitarios, cerca de 30 mil personas se vieron forzadas a huir de esa región desde abril de este año. Otras 40 mil continúan en la zona. Sólo en la ciudad, hay unos 10 mil civiles atrapados en el fuego cruzado.