En el Congreso se deberá negociar una nueva mayoría
El presidente que surja de las urnas en Brasil tendrá que lidiar con una Cámara Baja ampliamente renovada.
En ella, los principales partidos perderán espacio, por lo que hasta Dilma Rousseff, favorita a ser reelegida, necesitará negociar una nueva mayoría, dicen los analistas.
Los partidos medianos y pequeños ganarán espacio en el próximo Legislativo a costa de las grandes formaciones, que elegirán un número menor de parlamentarios pero mantendrán su influencia, según las proyecciones del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (Diap).
“Ante el menor espacio de los partidos tradicionales y de la renovación, especialmente en la Cámara de Diputados, el próximo presidente, cualquiera que sea, tendrá que negociar con varios partidos para garantizar una mayoría puntual”, afirma Antonio Augusto de Queiroz, analista del Diap.
Además del presidente y de los gobernadores de los 27 estados del país, los brasileños elegirán mañana la tercera parte del Senado (27 escaños) y la totalidad de la Cámara de Diputados (513 curules).
Pese a que la renovación será limitada en el Senado debido a que 54 senadores aún tienen cuatro años de mandato, en la Cámara Baja se prevén grandes cambios.
De los actuales 513 diputados, 391 aspiran a la reelección, por debajo de los 407 que lo intentaron en las elecciones de 2010. Esto permite prever que la tasa de renovación será mayor que el 44 por ciento registrado hace cuatro años.
De acuerdo con las proyecciones, el número de diputados oficialistas caerá de 88 a 82, pero la formación se mantendrá como primera mayoría.
“En caso de que sea reelegida, la presidenta aún contará con una base parlamentaria muy consistente, la mayor entre todos los candidatos, pero menor a la que tenía e insuficiente para garantizarla aprobación de enmiendas constitucionales”, explicó Queiroz.
Para aprobar cambios constitucionales se necesitan tres quintas partes de los votos.

