En EE.UU., la grieta es cada vez más profunda
El 8 de noviembre quedará definido el reemplazante de Barack Obama en la Casa Blanca y estará entre Hillary Diane Rodham Clinton y Donald John Trump quien dirija los destinos del país del norte.
Por un lado, Hillary Diane Rodham Clinton, de 68 años, y candidata a presidente de los Estados Unidos por el Partido Demócrata. Por el otro, Donald John Trump, de 69 años, y candidato del Partido Republicano. El 8 de noviembre quedará definido el reemplazante de Barack Obama en la Casa Blanca y estará entre los dos primeros mencionados quien dirija los destinos del país del norte. Ambos cuentan ya con los delegados necesarios para imponerse en las elecciones primarias y encabezar las fuerzas más populares del país. Las convenciones partidarias de julio serán apenas una formalidad.Las diferencias están bien marcadas. Existe la grieta estadounidense entre las dos figuras. Por un lado, una política con una extensa carrera en cargos públicos. Por el otro, el excéntrico empresario que nunca incursionó en la arena política, pero está convencido de que tiene reales chances de gobernar uno de los países más poderosos del planeta.Con gran sorpresa se encontró este enviado especial a medida que escuchaba las opiniones de ciudadanos norteamericanos que analizaban a cada postulante.Uno traía un prejuicio por las noticias que consume o llegan a Argentina y se pueden leer en prensa internacional. Pero muchos no ven con malos ojos a Trump, un empresario que sugirió construir un muro en la frontera con México para que "no envíen a violadores".También condenó a los musulmanes, se lo trató de racista, misógino (a una periodista que le realizó una pregunta picante le retrucó diciendo que "estaba menstruando"), fanático, grosero, vulgar y muy soberbio. Sin embargo, eso cayó muy bien en muchos estadounidenses, inclusive en latinos. De otro palo "A mí me gusta Trump. ¿Sabés por qué? Porque no viene del palo de la política, es un empresario exitoso y no le debe favores a nadie", le dijo a La Voz Darío, un cordobés que hace más de una década está radicado en Estados Unidos.El voto en el país del norte no es obligatorio. Es voluntario. Y el que lo emite lo hace por convicción. Michael es un ingeniero de origen anglosajón y tiene su punto de vista. "Estados Unidos necesita un presidente que no venga con pasado político. Que sea como Trump, un empresario que hace bien lo que tiene que hacer. Pero tiene una boca muy grande que perjudicaría al país", analizó uno que no piensa votarlo, pero que le gusta más ese perfil que el de Hillary. Está el caso de David, un mozo español, a quien no le gusta mucho la política, pero que definitivamente no quiere a Trump por cómo trata a los inmigrantes. "Hillary es la mejor opción", remarca el catalán sin dudarlo un segundo. Clinton, ex primera dama estadounidense y exsecretaria de Estado de la administración Obama entre 2009 y 2013, busca ser la primera presidenta mujer en 240 años de historia de los Estados Unidos. Según un sondeo que hace semanalmente el medio NBC News, Hillary aventaja por cuatro puntos a Trump. Pero se vienen meses de "fuego cruzado".Se sabe que el empresario no tiene escrúpulos para alterar a su contrincante (trató de Pocahontas a una candidata de Clinton por sus rasgos indígenas) y buscará cada punto flaco para sacarle puntos. La mujer de Bill intenta mantener la calma y reposar en su ventaja. La grieta es profunda. Son dos modelos y el estadounidense define el futuro de su país, que puede tener mucha incidencia en el resto del mundo.

