Emigración letal
En los últimos dos años, no menos de 15 mil jóvenes de 80 países habían llegado a Siria e Irak para sumarse a Estado Islámico. Es una cifra sin precedentes en materia de aporte occidental para el terrorismo.
Desde que las atrocidades del llamado Estado Islámico (EI) empezaron a conocerse, llamó la atención la extraña fascinación que ese grupo terrorista ejerce sobre jóvenes occidentales. Notas periodísticas y testimonios en las redes sociales hablan de chicos o chicas de diferentes países que optaron por dejar todo para incorporarse a las filas del EI. Lo hacen aparentemente en forma voluntaria, aunque podría mediar en esa decisión una manipulación psicológica similar a la que ejercen líderes de sectas de pseudo religiosas.Un informe del Consejo de Seguridad de la ONU publicado por The Guardian recientemente señala que en los últimos dos años no menos de 15 mil jóvenes de 80 países diferentes habían llegado a Siria e Irak para sumarse al EI. Es una cifra sin precedentes en materia de aporte occidental para el terrorismo en esa región. No menos de 500 son británicos.Esta situación hace temer por las posibilidades de que estos jóvenes retornen a sus países con la misión de atacar blancos locales.En videos que circulan por la Web hay infinidad de casos que sirven como ejemplo. En uno se puede ver y escuchar a una joven francesa que le explica a su madre por teléfono desde Irak que está bien donde está y que no piensa volver a París. Un caso más extremo es el de un rapero británico de ascendencia árabe que actuó como verdugo de varios civiles. Un chico nacido y criado en Londres, aunque en un entorno difícil, que termina degollando gente frente a una cámara. Otro ejemplo. En España, se conoció esta semana que el principal centro de reclutamiento de voluntarios para el EI estaba en la mayor mezquita del país, en Madrid. El reclutador era un ex preso de Guantánamo, Lahcen Ikassrien, de orientación salafista.Ikassrien es descripto por los investigadores como un líder carismático al estilo sectario. Al menos dos personas salidas de este grupo murieron en combate en Siria. A estos dos jóvenes la organización les habría pagado los pasajes para viajar a Turquía y desde allí, pasar a Siria.Entre los chicos cooptados, se encuentran jóvenes musulmanes cuyas familias empezaban a advertir un creciente nivel de radicalización luego de que comenzaran a frecuentar la mezquita. Después se conoció que los adeptos más comprometidos habrían sido entrenados en un campo de Ávila, mientras sus padres creían que estaban de vacaciones.Entre los documentos hallados en esa mezquita en Madrid hay llamados a concretar lo que ellos entienden como guerra santa, que no es lo mismo que los musulmanes moderados consideran yihad .Para los primeros, que se apoyan en una mala traducción de esa palabra árabe, es sacrificar todo, hasta la propia vida, para lavar una afrenta a Dios. Los segundos entienden que yihad significa "esfuerzo", y que apunta a erradicar la pobreza y la ignorancia (Ver "La guerra según el Islam", por Ali Alejandro Badrán, publicado el 10 de junio pasado en este diario). Son dos interpretaciones equivalentes a la diferencia que puede haber entre los fundamentalistas que interpretan la Biblia literalmente y los que la entienden a la luz de la teología. Una estrategia diferente La campaña para atraer nuevos militantes en medios electrónicos no tiene nada que ver con los videos de discursos de Osama bin Laden publicados por Al Qaeda, la organización de la que se desprendió el EI. Al contrario, hay un uso intenso de las redes sociales con producciones de calidad cinematográfica. Estas incluyen efectos especiales con explosiones y escenas similares a los que se ven en los videojuegos violentos. De hecho, en uno de los videos, un militante que se hace llamar Abu Summayyah al-Britani dice que pelear en Siria es mejor que jugar al Call of Duty.En Twitter, EI (Isis, en inglés) ofrece una aplicación que se puede bajar gratis con propaganda y con lo que denominan "información" del conflicto. Lo mismo sucede en Facebook, Instagram, YouTube y, sobre todo, ASK.fm, un sitio por el que se detectó información práctica para llegar a Siria e Irak. El adoctrinamiento no está dirigido sólo a adolescentes y jóvenes. En videos emitidos por el propio EI, se ve cómo se lava el cerebro a niños de apenas cuatro años a fuerza de eslóganes, supuestas palabras de Mahoma y videos de decapitaciones y ejecuciones masivas.No toda la propaganda es sangrienta. Algunos videos pintan un Estado Islámico en el cual los militantes posan alegres y felices, repartiendo caramelos entre los chicos, participando en competencias de natación y ayudando a los civiles. Algunos de estos videos tienen subtítulos en inglés. En otros, se ve a los militantes hablar en árabe, francés e inglés. ¿Cómo financia el EI esta campaña? Con parte de los 45 mil millones por año que recauda en parte gracias al saqueo, los secuestros, la venta de petróleo y donaciones de particulares (o no) ricos de los países del Golfo y otros países musulmanes o árabes.Mientras tanto, 1,7 millones de sirios refugiados por este desastre están en emergencia alimentaria y la ONU dice que no tiene qué darles de comer.

