Temas del día:

Emergencia humanitaria en Venezuela: los agujeros bolivarianos

Para comprender los regímenes totalitarios hay que saber lo que ocurre en los laboratorios. Una mirada al país caribeño desde adentro.

26 de agosto de 2020 a las 09:25 a. m.
Justo Navarro (*)
Emergencia humanitaria en Venezuela: los agujeros bolivarianos

¿Qué es y cómo se sostiene el poder hoy en el mundo contemporáneo? Una interrogante medular que constantemente me hago para entender lo que vivimos actualmente los venezolanos en las estructuras más consecuentes de esta dominación totalitaria, para su ejercicio de poder.

En el mundo contemporáneo Dios y la razón dejaron de ser el centro como lo fue en la época medieval y en la moderna respectivamente. Es así como el lenguaje es quien ha tomado protagonismo, convirtiéndose en sí, en el centro de esta época tan confusa, carente de originalidad y plagada de un avasallante encubrimiento a nuestra existencia.

Imagen de la nota

Una época donde el Estado construye al sujeto, ofreciéndoles condiciones para vivir, porque esta vez disciplinan la vida, un gran propósito extremo de la política contemporánea.

Este sistema ha comprendido que el poder se encuentra disperso en el cuerpo social, y es por ello que buscan sucumbirlo en una realidad alternativa, llena de simulacros sin ánimos de elaborar el mundo y operando una política por homogenización. Donde no hay finalidad, sino preservación.

Es así como han diseñado espacios que son capaz de  sostener el terror y la criminalidad de sus estrategias, y lo lograron con “hospitales” en Venezuela, los cuales se han convertido en lo que denomino agujeros bolivarianos. Agujeros del olvido del siglo 21.

Imagen de la nota

Estos espacios están condicionados para que se pierda la noción del tiempo y la urgencia, llegando a la máxima insolente de la izquierda: la igualdad. Allí todos son víctimas de la Emergencia Humanitaria Compleja que atraviesa la nación gracias a las políticas de saqueo que oferta el socialismo.

Aquí el destino de los enfermos nunca es revelado, y son tratados como si nunca existieron porque el terror impone el olvido, un número más de la lista, como si no hay dolientes ¡justicia! Acá, en este expaís nadie es dado de alta por entero, pues la palabra vida es contradictoria, y se pone en práctica la frase “todo es posible”.

Imagen de la nota

Así como ocurre con 639 mil niños venezolanos menores de 5 años con desnutrición crónica. Datos de la reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI). Es aquí como se ven las instrucciones que hoy regulan a  diversos grupos humanos dentro de Venezuela.

Las regulaciones que le han impuesto a la vida de los venezolanos en estos espacios los trasforman en especímenes humanos, constituyendo un animal pervertido, así como lo expresara Hannah Arendt al sostener que “el peligro estriba en que una civilización global e interrelacionada universalmente pueda producir bárbaros en su propio medio, obligando a millones de personas a llegar a condiciones que, a pesar de todas las apariencias, son las condiciones de los salvajes” (Los orígenes del totalitarismo).

La cotidianidad de los agujeros bolivarianos es la sobrevivencia, lo que a su vez motiva el colapso del concepto normativo de justicia, pues para permanecer requieren de ejecutar mecanismos que les arrebatan sus sentimientos de inocencia, porque la intención es que dejen de sentirse víctimas en una estructura criminal que te sucumbe.

Pero ahora, estos agujeros bolivarianos se han puesto de manifiesto en diversos espacios permeados de improvisación y obediencia, todo en medio de la pandemia del Covid-19.

Les hablo de los refugios donde se encuentran miles de venezolanos que han tenido que regresar a esta tierra arrasada, para así no perdonarles haberse ido de la revolución bonita, por traidores a la patria.  Allí los anulan, aislados y posteriormente aniquilados en su existencia. No les interesa disciplinarlos como individuos, pues lo hacen con sus vidas.

Un ejemplo de esto está en el estado Apure, en el refugio El Amparo, donde el colapso es indudable tras las denuncias que se han suscitado.  Solo cuentan con 2 baños para 700 personas. No hay agua potable y beben de un río cercano, lo que ha traído que los niños estén con procesos diarreicos que los deshidratan. Hay mujeres embarazadas en riesgo eminente.

Son estos los laboratorios del totalitarismo bolivariano a pequeña escala, también. Si no entendemos lo que sucede allí, no logaremos identificar su mal extremo.

Están aplicando lo que les ha funcionado en sus estructuras de dominación total por excelencia, sus “centros de salud”.

Logrando alcanzar su aspiración, que no es más que eliminar la pluralidad y en sí la espontaneidad humana. Los agujeros bolivarianos tienen un objetivo: quebranta la resistencia física y moral para transformar la muerte en un acto anónimo y sin sentido.

La idea es borrar cualquier huella de pensamiento y que lo pierdan todo, sus costumbres, voluntad de juzgar y sufrir. Hombres entre el limbo de la vida y la muerte. ¿Qué es lo que aún no ven?

(*) El autor es periodista venezolano