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El precio de la verdad, con varios tiros por elevación

Greenwald fue el contacto del periódico británico al que acudió el exempleado de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, para sacar a luz el espionaje de gobiernos y ciudadanos comunes que Estados Unidos realiza a escala planetaria.

22 de agosto de 2013 a las 02:09 p. m.
Redacción La Voz
El precio de la verdad, con varios tiros por elevación

A poco de que se conociera la condena a 35 años de prisión del soldado Bradley Manning, el periodista y defensor de derechos civiles Glenn Greenwald deslizó una sarcástica sentencia a través de Twitter. "Nosotros perseguimos agresivamente a quien devela crímenes de guerra y protegemos diligentemente a quien los comete", expresaba un texto en inglés que el colaborador del diario The Guardian afincado en Río de Janeiro atribuía a la administración de Barack Obama.

Greenwald fue el contacto del periódico británico al que acudió el exempleado de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, para sacar a luz el espionaje de gobiernos y ciudadanos comunes que Estados Unidos realiza a escala planetaria.

El periodista no fue el único en rechazar la condena que, además de un castigo al militar de 25 años que filtró miles de archivos y documentos secretos a WikiLeaks, entrañó un tiro por elevación de Washington a todos quienes estén dispuestos a mostrar la cara más impresentable de su diplomacia o los actos más repudiables de sus militares, hasta no hace mucho blindados como secretos de Estado.

Aunque la sentencia contra Manning no llegó al máximo estimado de 90 años ni a los 60 que pidió la fiscalía y, pese a que el soldado podría reclamar su libertad de aquí a seis u ocho años, asociaciones civiles dentro y fuera de Estados Unidos hicieron hincapié en el nefasto precedente que sienta. Más aún, viniendo del gobierno encabezado por un Nobel de la Paz, quien llegó a la Casa Blanca con un discurso que era la antítesis de sus últimas medidas.

Para quienes ven en Manning al héroe que desnudó crímenes de guerra cometidos por marines en Irak, lo deseable sería que Obama conmute su pena. Tal supuesto parece imposible si se piensa en que su cárcel es al mismo tiempo la forma de amedrentar a quien se atreva a denunciar. El propio Snowden en Moscú, el australiano fundador de WikiLeaks, Julian Assange, refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres o cualquier ciudadano dispuesto a ventilar ilegalidades saben a qué se exponen.