El Papa deploró la exclusión de indígenas
En Chiapas, Jorge Bergoglio condenó el maltrato al que han sido sometidos, de modo sistemático y estructural, los pueblos originarios en la sociedad.
San Cristóbal de las Casas (México). El papa Francisco pidió ayer perdón a los pueblos originarios por el maltrato y las condiciones de exclusión en que viven, en una misa enmarcada por cantos, música y color en San Cristóbal de las Casas, corazón indígena de Chiapas, donde se concentra cerca del 75 por ciento de las comunidades aborígenes de México.
“Perdón, hermanos”, exclamó Francisco durante su homilía ante unas 100 mil personas celebrada en apoyo a las comunidades indígenas, donde condenó además el “modo sistemático y estructural” en que sus pueblos “han sido incomprendidos y excluidos”.
Ante las comunidades que representan a los 11 millones de mejicanos indígenas, el Pontífice afirmó que “algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones”, mientras que otros “han sido mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban”.
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“Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones. ¡Qué tristeza! ¡Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: Perdón!”, manifestó Francisco.
“¡Perdón, hermanos! El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes”, enfatizó el Papa.
Símbolos indígenas y coloridas vestimentas llenaron el Centro Deportivo Municipal de San Cristóbal de las Casas,
donde un sacerdote indígena tzotzil dirigió de rodillas una oración comunitaria mientras desde sus lugares, también de rodillas, los presentes rezaban en silencio cada uno en su propia lengua.
Al terminar la misa, un grupo de indígenas le dirigió unas palabras al jefe de la Iglesia Católica. “Aunque muchas personas nos desprecian, tú has querido visitarnos y nos has tomado en cuenta”, le dijo uno de ellos. “Tenemos un Papa al lado de los pobres”, gritó la multitud cuando concluyó la misa.
Francisco retomó también el tema de la defensa del ambiente, que comparten con fuerza las comunidades indígenas y reconoció que estas “tienen mucho que enseñar al mundo”.
El Papa alertó que la humanidad no puede permanecer “sorda” ante lo que consideró “una de las mayores crisis ambientales de la historia”. “La creación también sabe levantar su voz, esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella”, aseveró, y agregó: “Crecimos pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”.
La aprobación por parte de Jorge Bergoglio de un decreto que autoriza a los indígenas el uso de su lengua en la liturgia y de la traducción de la Biblia fue uno de los momentos más aplaudidos de la ceremonia, en la que los descendientes de los pobladores originarios de Chiapas y de todo México reivindicaron que “quieren escuchar a Dios y hablarle en su propio idioma”.
Parte de la misa fue oficiada en tres lenguas indígenas (tzeltal, tzotzil y chol) en un escenario que tenía la réplica de la fachada de la catedral de San Cristóbal de las Casas, con un brillante amarillo y rojo.
A Francisco lo llamaron Tatik en varias ocasiones, una palabra que en tzotzil significa “padre” o “papá” y que era con la que se referían al obispo Samuel Ruiz, quien fue acusado en su momento de actuar en nombre de los rebeldes zapatistas que se levantaron en armas en el año 1994, en Chiapas, en defensa de los derechos de los indígenas.
“El papa busca la unidad, no hace diferencias entre las personas”, dijo José Tránsito Aguilar, un indígena tojolabal. Agregó que viajó seis horas desde su comunidad de Lagos de Montebello. “Él trae mucha paz, pero depende de los gobiernos que cambie esto”, consideró.
Tras el emotivo encuentro con indígenas chiapanecos y de otros estados, y tras visitar la catedral de San Cristóbal, el Papa viajó a Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, para un encuentro con familias en un estadio de fútbol abarrotado por decenas de miles de fieles.
Allí dijo que es “conveniente” que en una familia “vuele algún plato” de vez en cuando, pero aclaró que un matrimonio nunca debe terminar el día sin haberse pedido perdón, porque eso genera una “guerra fría”.

