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El estigma indeleble de ser inmigrante en Europa

Un estudio demuestra que el origen es un pesado lastre para prosperar en los estados de acogida.

05 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
El estigma indeleble de ser inmigrante en Europa
Discriminación. Los inmigrantes tienen menos probabilidades de conseguir trabajo en Europa (AP)

Madrid. El primer gran estudio comparativo sobre la integración de inmigrantes en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y la Unión Europea (UE) arroja resultados poco alentadores. Tanto los inmigrantes como los hijos de inmigrantes nacidos en los países de acogida tienen muchas más probabilidades de estar desocupados, vivir en una infravivienda o de sentirse discriminados por el Estado. Hay todavía mucho camino por recorrer para lograr una efectiva integración de los ciudadanos procedentes de otros países.Más allá del propio bienestar de los inmigrantes, su integración resulta fundamental para el crecimiento económico de los países de acogida y para su aceptación por parte de las sociedades receptoras. En numerosos países europeos, maltrechas políticas de integración han dado alas a movimientos y partidos políticos xenófobos que ahora triunfan en las urnas. Una de cada diez personas que vivían en países de la Ocde en 2013 habían nacido en terceros países. En total, en la UE había 52 millones de inmigrantes o 10 por ciento de la población, lo que supone un incremento del 30 por ciento desde el año 2000. Con el 43 por ciento de su población nacida en el extranjero, Luxemburgo es el país con la mayor proporción de inmigrantes.En 2012 y 2013, la tasa de paro entre los inmigrantes de la UE era del 16 por ciento, seis puntos por encima de la media europea. Las diferencias no sólo afectan a la incorporación al mercado laboral, sino también a las condiciones de trabajo.Así, por ejemplo, un trabajador inmigrante tiene el doble de posibilidades de ser pobre que un trabajador nacional, según la macro encuesta elaborada por la Ocde y la Comisión Europea. La probabilidad de que vivan en condiciones de hacinamiento es más del doble.Desde 2007 y 2008, las tasas de desempleo entre los jóvenes de origen inmigrante se han deteriorado en la mayoría de los países estudiados, en mayor medida que entre los que no tienen origen inmigrante.Las diferencias no se ciñen a los inmigrantes, sino que lastran también a los nacidos en la UE, pero cuyos padres fueron inmigrantes.Así, el desempleo juvenil es 50 por ciento mayor entre los llamados inmigrantes de segunda generación que entre los nacionales. En total, 880 mil jóvenes nacidos en la UE de origen inmigrante ni trabajaban ni estudiaban en 2013.Esta segunda generación a menudo se considera un buen termómetro de la integración, porque son personas que han estudiado en la escuela del país de acogida y que, en principio, no tendrían por qué sufrir algunas de las dificultades con las que se toparon sus padres.Comparados con los inmigrantes nacidos fuera del país de acogida, presentan mejores resultados académicos, pero después su incorporación al mercado laboral no mejora.

Cómo se sienten

En general, uno de cada siete inmigrantes dice sentirse discriminado por su origen. Aún así, los encuestados dijeron sentirse menos discriminados entre 2008 y 2012 que entre 2002 y 2006, aunque el número de personas que piensa que el país de acogida es un buen lugar para vivir descendió ligeramente.

Las percepciones en el país de acogida no son mucho mejores. Un cuarto de los encuestados dijo creer que el impacto económico de la llegada de inmigrantes es negativa. Suizos y escandinavos perciben un impacto más positivo que los habitantes del sur y el centro de Europa.

El informe dedica un capítulo a los inmigrantes no comunitarios que residen en la UE. Su tasa de desempleo dobla la de los nacionales y tienen tres veces menos probabilidades de poseer una vivienda. Sólo uno de cada cinco tiene educación superior. El 23 por ciento de ellos se siente discriminado.

Además de ofrecer una exhaustiva radiografía, las 340 páginas del informe ayudan a derribar algunos mitos. Así, por ejemplo, que haya más inmigrantes en un país no significa que la integración de estas comunidades vaya a ser más complicada. O que un inmigrante tenga muy buena formación no quiere decir que vaya a poder romper su particular techo de cristal. O que haya gran concentración de inmigrantes en las aulas no supone un problema para los alumnos.

Sí confirma otras tesis, como la de que la mayor concentración de inmigrantes en zonas densamente pobladas –Reino Unido, Francia y Holanda– supone un obstáculo para una buena integración.