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El dilema de EE.UU. en Siria

El gobierno estadounidense admitió el fracaso de su plan de armar a los rebeldes. Esto se da en paralelo al ingreso de Rusia al conflicto.

11 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El dilema de EE.UU. en Siria
(Ilustración de Juan Colombato)

Más de 500 millones de dólares no dieron los resultados esperados, ni mucho menos. Esa es la razón por la que Barack Obama decidió terminar con la campaña de entrenamiento a un grupo difuso de opositores al dictador sirio Bachar al Assad que supuestamente iban a enfrentar al Estado Islámico (EI). Del potencial ejército libertador sirio no queda gran cosa. Los soldados que no murieron o desertaron para huir del país se unieron al EI o a Al Nusrah, es decir, al enemigo. Y los que siguen en actividad están más motivados para derrocar a Al Assad que para luchar contra los fanáticos islamistas. El propio Pentágono aseguró que de los 5.400 voluntarios que iban a entrenar sólo consiguieron hacerlo con 60. De estos últimos, sólo "cuatro o cinco" permanecen en suelo sirio, según dijo el general Lloyd Austin, jefe del Comando Central. Un completo desastre en el marco de un conflicto compli­cadísimo. En Siria se enfrentan por un lado diversos grupos rebeldes entre sí (desde los kurdos hasta fanáticos islamistas) y estos contra Al Assad. Por otro, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, contra el EI y demás grupos extremistas, además de alentar indirectamente la caída del gobierno. En tercer ­lugar, Turquía contra Al Assad y el EI, pero también contra los kurdos. Y en cuarto puesto, Rusia, aliada con lo que queda del régimen sirio, Irán e Irak contra los rebeldes y, supuestamente, el EI.El anuncio del fracaso del programa de entrenamiento se produjo pocos días después de la intervención de lleno de Rusia en el conflicto. Vladimir Putin había anunciado 10 días atrás que iniciaba incursiones en contra del EI, pero el correr de los días dejó claro que quienes más están recibiendo balas rusas son los grupos rebeldes que apoya Estados Unidos. La presencia de grupos chechenos en las mismas áreas es un motivo adicional para los ataques rusos.Putin habría estado programando esto durante meses, y los iraníes no habrían sido ajenos a sus planes. Irán respalda a Al Assad y le brinda ayuda militar y de inteligencia. Este sería el principal obstáculo para impedir una acción conjunta de Estados Unidos y Rusia. Y además, el gobierno estadounidense está considerando que mantener al dictador sirio en el poder (como quiere Putin) es una forma de impedir que el conflicto escale aún más.La ONU, por su parte, apoya la idea de que Rusia y Estados Unidos acuerden ese punto para lograr que Al Assad se siente en una mesa internacional a negociar su salida. Al Departamento de Estado no le disgusta la idea, pero descree que el presidente sirio tenga la más mínima voluntad de dejar el poder, o lo que queda de él. Al contrario, considera que Al Assad cuenta con la ayuda de Moscú y Teherán para recuperar el completo dominio del territorio nacional. No es la retirada El abandono del proyecto de entrenamiento no significa que Estados Unidos se retira del todo de Siria. Lo que sucederá es que en lugar de entrenamiento, va a proveer de armas y municiones a algunos grupos rebeldes que se comprometan a combatir al EI. The New York Times lo explicó en una nota: "Funcionarios revelaron que están tratando de identificar a líderes locales en Siria que puedan firmar un compromiso de luchar contra el EI. Previamente, recibirán alguna formación en derechos humanos, revisarán la ley internacional en materia de conflictos armados y se los proveerá de medios de comunicación para que pidan ataques aéreos". Lo de los derechos humanos y la ley internacional seguramente está dirigido a cierto sector del público estadounidense que puede desconocer que ambos conceptos en ese marco son una quimera. Este cambio de política contradice al propio Obama, que poco más de un año atrás aseguraba que la idea de que armar a la oposición a Al Assad para derrotar a los islámicos era inconducente. Hoy, sin embargo, lo adopta como alternativa, con la salvedad de que no se los proveerá con armas pesadas. La idea es intentar generar con los rebeldes sirios el mismo efecto que con los kurdos, que han mantenido a los fanáticos a raya, fuera de su territorio. Pero la diferencia entre kurdos y rebeldes es abismal. Los primeros son una nación con fuerte conciencia de unidad y pertenencia. Los segundos, un rejunte de ocasión con objetivos y motivaciones dudosos. Sin embargo, las declaraciones de diferentes funcionarios de Obama revelan claramente que el gobierno está dividido sobre qué hacer respecto de Siria. Intervenir de lleno, incluso en alianza con Putin (pero no con los iraníes y sirios), o limitarse a armar a grupos teóricamente moderados. Lo primero será llevar al país a una nueva guerra. Lo segundo, ­admitir la retirada frente a Rusia. Más aún: admitir que Estados Unidos es el principal actor en Medio Oriente, una situación inédita en más de 70 años. No hay que olvidar que Washing­ton mantiene 45 mil efectivos en la región, además de nexos sólidos con estados como Israel y Arabia Saudita, y una fuerte red de inte­ligencia con más o menos todos los jugadores. Pero tampoco se puede omitir que desde el año 2001 el país lleva casi 15 años de guerras continuas, sin ningún éxito militar a la vista.Por todo esto, la decisión de irse o quedarse es un difícil dilema para una potencia beligerante.