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El conflicto que desgarró a Europa y causó la Gran Guerra

La Primera Guerra, cuyo centenario fue recordado en la cumbre de la Unión Europea, dejó muchas heridas que aún siguen sin cerrar.

28 de junio de 2014 a las 12:01 a. m.
Guillermo Altares (El País de Madrid)
El conflicto que desgarró a Europa y causó la Gran Guerra
El disparador. El 28 de junio de 1914, cuando se produce la captura en Sarajevo del joven nacionalista serbobosnio Gavrilo Princip, que mató a tiros al archiduque Francisco Fernando junto con su esposa Sofía (AP).

Los campos que rodean el escenario de la batalla del Somme, uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Primera Guerra Mundial, están plagados de cementerios: 410 de la Commonwealth, 22 franceses y 14 alemanes. El número de tumbas y de nacionalidades sepultadas en este rincón del norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica, por donde pasaba el frente occidental, refleja la magnitud del conflicto. Pero tres lápidas en un pequeño camposanto rural alejado del teatro de operaciones, en Bailleulmont, muestran hasta qué punto la Gran Guerra, de cuyo comienzo se conmemoran 100 años, es un asunto sin cerrar. Se trata de las sepulturas de tres soldados fusilados por cobardía, que huyeron en octubre de 1916 del horror del Somme después de haber sobrevivido en julio al mayor desastre militar de la historia de Reino Unido. Tras años de reivindicaciones, su familia logró poner sobre una de las tumbas, la de Albert Higham, muerto a los 24 años, una simple inscripción, 'Shot at dawn' (fusilado al amanecer), para demostrar que negarse a obedecer órdenes absurdas no es una deshonra. Sin embargo, ni Francia ni el Reino Unido han rehabilitado en bloque a los soldados que fusilaron por negarse a combatir. Es una de las muchas cuestiones que la Gran Guerra ha dejado abiertas: desde las fronteras de Oriente Próximo, que la ofensiva yihadista del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) está poniendo ahora mismo en duda, hasta el genocidio armenio (una expresión que no se puede utilizar en Turquía), pasando por las toneladas de bombas desperdigadas por los campos de Flandes –justo al lado de donde se celebra hoy el Consejo Europeo murieron dos personas en marzo por el estallido de un proyectil centenario– o por los cadáveres que siguen apareciendo en los antiguos campos de batalla. Todo ello sin tener en cuenta que muchos historiadores creen que la Primera y la Segunda Guerra mundiales fueron el mismo conflicto.Tras la Gran Guerra desaparecieron tres imperios –el Austro-Húngaro, el Otomano y Prusia– y la Revolución Rusa acabó con el imperio zarista. Las huellas que ese cataclismo colectivo ha dejado en los pueblos y las fronteras de Europa son enormes.

Conmemoración

Hoy se conmemoran en Sarajevo los 100 años del asesinato por un nacionalista serbio del archiduque Francisco Fernando, el magnicidio que provocó el estallido. Un siglo después, los mismos nacionalismos han convertido a Bosnia en un país imposible, formado por comunidades que se dan la espalda.

El nacionalismo del actual Gobierno húngaro de Viktor Orban es otro ejemplo: acaba de conceder derecho a voto a los húngaros étnicos que quedaron fuera de sus fronteras tras el final del conflicto. Sin embargo, en ningún lugar siguen tan abiertas esas fronteras como en Oriente Próximo.

“Crearon fronteras en la arena para inventar países. Y todavía estamos viendo las consecuencias”, explica el escritor británico Tim Butcher.