Dilma promete escuchar “la voz de la calle”
Miles de brasileños volvieron a manifestar diversos reclamos en las calles de Río de Janeiro y San Pablo, donde se registraron anoche violentos incidentes.
Brasilia. Unas 50 mil personas volvieron a las calles de San Pablo y de las inmediaciones de Río de Janeiro para protestar contra el aumento del valor del transporte, criticar la corrupción y reclamar mejores servicios públicos, horas después de que la presidenta, Dilma Rousseff, afirmara que su país "despertó más fuerte" tras las multitudinarias manifestaciones que el lunes se realizaron en al menos 12 ciudades.
En sus primeras declaraciones públicas sobre las protestas que comenzaron hace unos 10 días, Rousseff se mostró dispuesta a escuchar los reclamos al sostener que su gobierno está empeñado en escuchar “la voz de la calle”.
A su vez, dijo que las protestas “demuestran el valor de la democracia” y revelan que “los ciudadanos están a la búsqueda de sus derechos”, tras las manifestaciones en las que participaron unas 250 mil personas en varias ciudades del país.
La jefa de Estado condenó además los episodios de violencia, pero destacó que la mayoría de las manifestaciones se desarrollaron pacíficamente.
“Mi generación sabe cuánto costó llegar a esto”, añadió Dilma, quien durante su juventud militó en organizaciones de izquierda cuando gobernaba la dictadura, por lo que estuvo más de dos años presa y fue sometida a torturas.
Brasil vivió el lunes la mayor manifestación popular sin convocatorias oficiales desde 1992. Los brasileños se manifiestan contra la realización de la Copa Confederaciones y el Mundial 2014 de fútbol, el aumento de tarifas de transporte público y la represión policial ocurrida en protestas anteriores.
Volvieron a las calles. Tras las palabras de la presidenta, unas 50 mil personas volvieron ayer a protestar en las calles de San Pablo y de las inmediaciones de Río de Janeiro (ver Mapa).
Un pequeño grupo de manifestantes atacó la alcaldía de San Pablo y obligó a la guardia municipal a refugiarse dentro del edificio. Luego lanzaron vallas y objetos contra las ventanas, provocando la ruptura de varios cristales, y pintaron grafitis en las paredes.
Poco después, otro grupo de manifestantes restableció las vallas frente al ayuntamiento e hizo un cordón humano para evitar los actos violentos contra el edificio, mientras gritaba “sin violencia”.
Según el Instituto Datafolha, en las movilizaciones de ayer participaron 50 mil personas, después de que el lunes marcharan 65 mil manifestantes.
Los principales disturbios de ayer comenzaron al anochecer, cuando varios manifestantes incendiaron un móvil del canal TV Record y un destacamento de la policía militar, y otros grupos saquearon comercios y cajeros automáticos del centro paulista.
Igual que en las jornadas anteriores, la policía militarizada utilizó gases lacrimógenos y balas de goma para intentar detener los incidentes.
Fue la sexta concentración en San Pablo desde que, a principios de mes, el ayuntamiento subió el precio del transporte público de 3 reales (1,5 dólares) a 3,2 reales (1,6 dólares), lo que inició el movimiento.
Anoche, al término de una reunión con funcionarios y líderes del movimiento Passe Livre –promotor de las primeras protestas–, el alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT, oficialista), condicionó una eventual rebaja del precio de los boletos a un consenso sobre la redistribución de fondos que demandaría. “Si las personas me ayudaran a tomar una decisión en esa dirección, me voy a subordinar a la voluntad de la gente, porque soy el alcalde de la ciudad”, afirmó.
Mientras, en Sao Gonçalo, una ciudad de un millón de habitantes en la región metropolitana de Río de Janeiro, los manifestantes avanzaron por una céntrica avenida hasta el ayuntamiento, protegido por la guardia municipal y miembros de la policía militar.
En Belo Horizonte y Florianópolis también hubo marchas. Nuevas protestas están previstas para mañana en varias ciudades.
El apoyo de la selección
Después de tres décadas de silencio político, los jugadores de la selección brasileña de fútbol expresaron ayer su apoyo a las protestas multitudinarias.
Tras las protestas, al menos seis ciudades de Brasil anunciaron ayer que bajarán el valor del pasaje de colectivo
Autoridades de Recife, João Pessoa, Porto Alegre, Cuiabá, Blumenau y Montes Claros anunciaron que reducirán el precio del boleto de colectivo.

