Dilma advirtió que no tolerará vandalismo en el Mundial
La presidenta de Brasil pidió terminar con el desánimo e instó a sus compatriotas a apoyar a la selección. Trabajadores del metro paulista decidieron no parar hoy.
Salvador, San Pablo. Río de Janeiro. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, advirtió ayer que su gobierno no tolerará actos de vandalismo en eventuales protestas durante el Mundial de Fútbol, llamó a acabar con el desánimo ante el torneo y convocó a obtener el hexacampeonato mediante el apoyo a su selección.
Rousseff aprovechó la ceremonia de inauguración del primer trecho de siete kilómetros del metro de la ciudad de Salvador, primera capital de Brasil y una de las 12 ciudades sede del Mundial 2014, para refutar a quienes auguran más protestas para hoy, jornada inaugural del certamen.
“Somos un país democrático, respetamos los derechos de las personas de manifestarse”, afirmó Dilma. Pero la jefa de Estado aclaró de inmediato: “No tendremos la menor contemplación con quien crea que puede practicar actos de vandalismo o afectar el derecho de la mayoría. El gobierno garantizará la seguridad a todos los turistas, brasileños y extranjeros”.
Rousseff formuló su advertencia un día antes de la ceremonia de apertura y el partido inaugural, entre Brasil y Croacia, que se disputará hoy en el Arena Corinthians de San Pablo.
Después de su advertencia a eventuales manifestantes, y como antídoto frente el desánimo de algunos sectores,
Dilma apeló a la pasión de los brasileños por el fútbol. “No es verdad que Brasil no quería el Mundial. Veo la alegría del pueblo brasileño con nuestra selección y con otras que están llegando. Tenemos todo para hacer el Mundial de los mundiales”, dijo la presidenta, citada por la agencia Brasil 247.
“Ahora comienza el partido. Lo que tenemos que hacer es ayudar a la selección. Vamos a buscar nuestro hexacampeonato”, enfatizó.
Pero pese a las palabras de la mandataria, diversas organizaciones sociales y sindicales paulistas manifestaron su intención de realizar actos contrarios a los gastos destinados a preparar el certamen.
Al menos seis grupos prometieron realizar hoy el Gran Acto 12 de Junio No Va a haber Copa, el cual, de llevarse a cabo, podría congestionar la Radial Este, principal vía de acceso al estadio de la ceremonia y el partido inaugural.
Asamblea en el metro
Por su lado, los trabajadores del tren subterráneo en San Pablo resolvieron anoche en una asamblea no retomar hoy la huelga, que duró cinco días y fue levantada el lunes, a la espera de la reincorporación de 42 empleados despedidos.
Según informó anoche en su edición digital el diario Folha de Sao Paulo, los trabajadores decidieron no volver a parar sus actividades en esta jornada, pero aclararon que continuarán su lucha por la readmisión.
El gobierno del estado de San Pablo, que encabeza Geraldo Alckmin (del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, opositor a Dilma), dijo que no reincorporará a estos empleados porque se vieron envueltos en incidentes y hechos de vandalismo durante las reivindicaciones gremiales.
Pese a esa intransigencia del gobernador del estado más poblado y poderoso del Brasil, uno de los cesanteados consideró el levantamiento de la medida no como una claudicación, sino como un paso inteligente.
Autoridades federales y organizadores temían que la huelga de metro colapsara el tránsito en la populosa ciudad de la jornada inaugural de la Copa.
“Es absurdo comparar”
“Hay un intento de politizar algo que no puede ser politizado. El gasto en educación en 2014, entre gobierno federal, estados y municipios, es de 1,7 billones. Comparar eso con ocho mil millones gastados en aeropuertos es absurdo”, dijo Rousseff.

