Después del show, una pelea donde todo vale
Comienzan tres meses clave en una disputa singular. Hillary y Trump, por caminos diferentes.
Después de las espectaculares puestas en escena de sus respectivas convenciones partidarias, en las que los demócratas sacaron claras ventajas a sus rivales republicanos en cantidad y calidad de oradores, las fuerzas que pugnan por la Casa Blanca inician hoy tres meses de ardua campaña.Sin tregua y cuando aún resuenan ecos de algunos discursos supervisados línea a línea por diseñadores del marketing político, Hillary Rodham Clinton, la ex secretaria de Estado, senadora y primera dama que el 26 de octubre cumplirá 69 años, y Donald Trump, el excéntrico empresario y magnate multirrubro que el 14 de junio cumplió los 70, ya han ingresado a una etapa proselitista en la que valdrá todo, o casi.Los estrategas de ambos candidatos buscan consolidar favoritismos en segmentos sociales, grupos etarios o distritos donde son favoritos y apuntan, entre los 50 estados del país a un puñado de ellos que puede ser clave para definir la elección del 8 de noviembre.Entre esos estados que pueden otorgar la llave de la Casa Blanca algunos incluyen a Ohio, Pensilvania, Florida, Carolina del Norte, Virginia y Colorado. Otros, como el documentalista Michael Moore (que en las primarias demócratas apoyó a Bernie Sanders), consideró claves, además de Ohio y Pensilvania a Wisconsin y Michigan y opinó que ganando esos cuatro podría no ser necesaria una victoria en Florida.Moore calentó el clima proselitista cuando publicó sus "cinco razones" por las que vaticina que el próximo presidente estadounidense será aquél a quien definió, con su habitual mordacidad, como "ignorante y peligroso payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo". Tras recordar que hubo 56 primarias y 16 aspirantes republicanos que no pudieron con él, Moore plantea que las posturas xenófobas de Trump ganan adeptos en una parte de la clase trabajadora afectada por crisis y desempleo, y no sólo en los sectores más reaccionarios que votarán por él por su condición de hombre blanco.Pero algunas de las principales fortalezas del magnate radican en las debilidades de quien aspira a convertirse en la primera mujer en gobernar la megapotencia.Los 40 años de experiencia política que aquilata Hillary serán esgrimidos por su rival como prueba de su pertenencia y lealtad a la vieja política y al sistema de partidos que muchos norteamericanos quieren cambiar.Desde el otro lado, habrá que ver si el miedo a lo que despiertan Trump y sus propuestas alcanza para que los votantes de Sanders que aún son remisos a apoyar a Hillary, vencen la inercia de quedarse en su casa y concurren a votar el segundo martes de noviembre. Una participación por debajo del 50 por ciento en este país de voto no obligatorio puede inclinar la balanza en favor de los republicanos, pese a las divisiones internas de esta fuerza que, por otro lado, a tres meses de la elección, tienen tiempo de limarse.En cualquier caso, la verdadera pelea, para la que cada contendiente parece preparar toda clase armas, apenas acaba de empezar.
En una nueva polémica
Distancia. Paul Ryan y Mitch McConnell se distanciaron ayer de las críticas de Donald Trump a Khizr Khan, padre de un soldado musulmán estadounidense muerto en Irak. Khan fustigó la islamofobia de Trump en Convención Demócrata.

