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Desconcierto y temor después de la tragedia

El glamour y la diversión de Miami Beach dieron ayer un paso al costado y la ciudad sintió el pesar y la conmoción ante el peor tiroteo masivo en los Estados Unidos. 

13 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Pamela Subizar*
Desconcierto y temor después de la tragedia

El glamour y la diversión de Miami Beach dieron ayer un paso al costado y la ciudad sintió el pesar y la conmoción ante el peor tiroteo masivo en los Estados Unidos. Para los residentes, el espanto es doble: el ataque fue muy cerca de casa –a sólo tres horas de la ciudad y en una zona turística que siempre vivió el terrorismo como algo ajeno– y, además, fue perpetrado en una fiesta para la comunidad latina, una población con fuerte presencia en el sur de Florida. La noticia irrumpió en la maña­na de un domingo denso y caluroso, y ya pasado el mediodía no se hablaba de otra cosa. Fueron horas de desconcierto y de temor en las que todos trataban de armar el rompecabezas de la tragedia.Omar Mateen, el nombre del atacante, fue tendencia a nivel local en Twitter de inmediato. Las redes sociales se colmaron de condolencias, testimonios y mensajes de apoyo en inglés y en español con los hashtags #PrayForOrlando, #OrlandoStrong y #EstamosConOrlando. Y también fueron un espacio de búsqueda: muchos difundieron imágenes de familiares y de amigos que estaban esa noche en la disco Pulso en Orlando. En la ciudad de Miami, se vivió el ritmo habitual, en plenas vacaciones de verano, pero la masacre no pasó inadvertida. En South Beach, el eje turístico, el Departamento de Policía de Miami reforzó las medidas de seguridad e incrementado las patrullas en las zonas frecuentadas por la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transgénero), tanto en vehículos como de a pie, al igual que se hizo en otros puntos del país. En el SoundScape Park, ubicado en el 500 y la calle 17, se podía ver desde la tarde a efectivos con perros adiestrados. El espacio público fue el lugar elegido para una vigilia en honor a las más de 50 víctimas del ti­­ro­teo. El turista se encontró con inmensas banderas multicolores, símbolo de la comunidad gay (incluso una digital sobre la fachada de un edificio vi­driado), y decenas de residentes rezando con la consigna de "Más amor, menos odio". Así, al miedo y la consternación sobrevinieron la fortaleza y el apoyo con reivindicaciones a los derechos de la comunidad LGTB.

*Especial, desde Florida, Estados Unidos