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Del control en Internet al descontrol en las calles

Lo que ocurrió el miércoles en San Pablo tal vez sea considerado en el futuro como un hito en la historia de la Internet. Es que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se animó a marcar la cancha con una histórica Carta de Derechos para la era digital, una serie de medidas con las que intenta regular un mundo caótico.

26 de abril de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Del control en Internet al descontrol en las calles

La vanidad humana se infló un poco más esta semana con un descubrimiento que revela el temprano despertar de nuestra inteligencia. Un grupo de investigadores encontró en la cueva Qesem, a sólo 12 kilómetros de la ciudad israelí de Tel Aviv, el más antiguo fogón hecho por el hombre. El hallazgo data de hace unos 300 mil años y le pone fecha a un hito de nuestra historia evolutiva, ya que el control y empleo del fuego marcó un punto de inflexión cultural.

Aquel cavernario y mágico empleo de las llamas constituye una de las primeras manifestaciones en nuestra carrera por el control del universo, una carrera que se desarrolló durante milenios en ámbitos tan variados que hoy llega incluso hasta el impalpable e ilimitado ciberespacio.

Lo que ocurrió el miércoles en San Pablo tal vez sea considerado en el futuro como un hito en la historia de la Internet. Es que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se animó a marcar la cancha con una histórica Carta de Derechos para la era digital, una serie de medidas con las que intenta regular un mundo caótico.

La ley firmada por la mandataria aspira a proteger la privacidad en Internet y promoverla como un servicio público, dos prudentes pautas que, en realidad, nacieron del amor propio de Rousseff, quien el año pasado fue alcanzada por los larguísimos tentáculos del fisgoneo estadounidense.

El exanalista de la CIA Edward Snowden, hoy refugiado en Rusia, reveló a principios de 2013 que la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana espió los correos electrónicos de la presidenta, de sus más cercanos asesores y de intereses comerciales, como Petrobras. Tal vez por eso no resulte inconcebible lo que afirmó el jueves el presidente de Rusia, Vladimir Putin: “Internet surgió como un proyecto especial de la CIA”.

Después de la polémica por el espionaje a Rousseff, que se tradujo en la cancelación de una visita a Washington, la mandataria se puso la camiseta de defensora de los derechos web y hoy plantea una Internet menos centrada en Estados Unidos, inviolable y secreta.

Presión mundialista

Pero mientras se discute el control del ciberespacio, el descontrol se muda a las calles de Brasil, que fueron abandonadas el miércoles por los agentes policiales que reclaman mejoras en sus condiciones de trabajo y una reestructuración de toda la institución.

Los federales se cruzaron de brazos en 25 de los 27 estados del gigante sudamericano, y para la próxima semana se anuncian masivas marchas en Río y San Pablo, los dos estados que no participaron del paro de esta semana.

La huelga policial, que tanto recuerdo oscuro nos trae a los cordobeses, tuvo su punto más álgido durante Semana Santa, cuando la policía militar abandonó las calles de Salvador de Bahía y la cifra de asesinatos trepó hasta 44, el triple del promedio.

En ese contexto, lo que más preocupa al gobierno brasileño es la amenaza de un paro en pleno Mundial de Fútbol, cuando miles de personas lleguen desde todo el mundo para ver rodar la pelota.

Pero los policías no son los únicos que presionan por conseguir una buena porción de la torta mundialista. Desde productores de bebidas y alimentos hasta empleados del transporte aéreo, desde hoteleros hasta choferes de colectivos, todos siguen los pasos de los trabajadores de la construcción, que obtuvieron un enorme ajuste salarial después de paralizar las obras en varios estadios que acogerán los partidos de la cita global.

Siempre buscamos el control, ya sea del fuego, del salario, de las comunicaciones, de la calle o de la Internet. Lo peligroso es que, en esta historia del dominio, hemos pasamos de producir descubrimientos esenciales para la supervivencia a inventar una infinidad de objetos accesorios que han terminado por someternos. Y volvemos a perder el control.