Los de adentro y los de afuera
Según la empresa de demoscopia Latino Decisions, Trump necesitaría entre el 43 y el 47 por ciento del voto latino para ganar las elecciones presidenciales. Su discurso, hasta ahora, estuvo muy lejos de ayudarlo en esa conquista. Él los quiere dejar a todos afuera.
El discurso desaforado de Donald Trump contra la inmigración que puebla los Estados Unidos encuentra simpatías en sectores que están sufriendo graves desigualdades y a los que el sueño americano se les convierte a menudo en pesadillas.Que Trump lograra calar en sectores amplios del electorado por su xenofobia y su racismo, y que Hillary Clinton no lograra descontar allí puntos, podría explicarse desde datos de la realidad que revelan, en algún sentido, una tormenta social en ciernes.Pero, al mismo tiempo, oculta que buena parte de ese desequilibrio lo sufren las familias hispanas. Un reciente trabajo de la Corporación para el Desarrollo Empresarial y del Instituto de Estudios sobre Políticas, divulgado en Chicago, reveló que esos grupos necesitarían unos 84 años de mejora para tan siquiera igualar los niveles de riqueza de los blancos. La población hispana crece rápidamente y eso agranda la grieta: en 30 a 60 años esas familias no tendrán poder de compra suficiente para mantenerse, salvo, por cierto, que haya políticas de inclusión exitosas.En definitiva, si nada cambia, cuando ya haya pasado el gobierno de Hillary o el de Trump y varios más, allá por el año 2043 los hogares integrados por latinos y afroamericanos serán más de la mitad de la población de Estados Unidos.En tal caso, lo que el estudio denomina la "brecha de riqueza" entre estas familias y los hogares blancos habrá pasado de los 500 mil dólares de 2013 a cerca de un millón de dólares.El trabajo va más lejos y alerta que para ese año todo esto dejará de ser un problema racial y social que impacta hoy a un grupo en particular y se convertirá en el mayor problema económico del país.La brecha salarial deriva, además, en problemas en caso de una emergencia médica o financiera o a la cara educación universitaria. Quizá esto último ofrezca un ejemplo paradigmático: sólo 15 por ciento de hispanos adultos y 20 por ciento de afroamericanos adultos, alcanzan a completar cuatro años de universidad.En diciembre del año pasado, el Financial Times se ocupó en una serie de trabajos de la clase media, a partir de datos de una encuesta del prestigioso Instituto Pew. La conclusión es que este grupo social (definido por aquellos que tienen ingresos anuales entre 42 mil y 126 mil dólares) representaba el 47 por ciento de la población, cuando en los años sesenta era el 61 por ciento.Si a aquel grupo que sufre la brecha de la riqueza y que en general está en los bordes de la legalidad le puede simpatizar el discurso de Hillary frente al de Trump, cuando se analiza la situación de la clase media se encuentra allí buena parte del apoyo al magnate. Es que en ese sector social está la gente que teme perder su trabajo y rechaza la inmigración. Un dato que es significativo en este contexto electoral: casi 24 millones de estadounidenses de origen hispano (11 por ciento de población), podrán elegir hoy. Nunca antes el voto latino había alcanzado un nivel semejante en el país. A la hora de las urnas, ¿recordarán que Trump prometió deportar a los 11 millones de indocumentados y levantar un muro en la frontera con México para frenar la llegada de más?Según la empresa de demoscopia Latino Decisions, Trump necesitaría entre el 43 y el 47 por ciento del voto latino para ganar las elecciones presidenciales. Su discurso, hasta ahora, estuvo muy lejos de ayudarlo en esa conquista. Él los quiere dejar a todos afuera.

