Dallas encendió la mecha
Un exsoldado negro “enfadado con los blancos” mató acinco policías en una marcha contra casos de gatillo fácil. Tras la masacre que enlutó al país, se registraron agresiones contra agentes del orden en otros cuatro estados.
Era un escenario posible, pero nadie lo vio venir: lo ocurrido en la noche del jueves en Dallas es el acto de violencia más grave contra la Policía de Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Además, parece ser la mecha que encendió una bomba, ya que después se registraron agresiones a uniformados en distintos estados del país. Al final de una noche de horror, cinco policías murieron y otras nueve personas, entre ellas siete agentes, resultaron heridas por los disparos efectuados por al menos un francotirador. Los hechos se produjeron al culminar una manifestación contra la violencia policial en Dallas (Texas), que había sido convocada tras la muerte a quemarropa de dos afroamericanos a manos de la Policía en el transcurso de 48 horas.En este tipo de marchas suele haber episodios de violencia puntual, pero esta vez la situación fue totalmente distinta. El jefe de la Policía de Dallas, David Brown, calificó el ataque como una "tragedia diabólica bien planificada". El atentado sacudió lo más profundo a Estados Unidos y tendrá graves repercusiones. Por una parte porque, al igual que el ejército, la Policía tiene un papel relevante en la sociedad; y por otra porque el debate sobre las armas volverá a inflamarse.
Desde lo alto
Bajo un cielo nocturno despejado, unas 800 personas marchaban por las calles de la capital de Texas para protestar por la muerte de dos negros que fueron abatidos por la Policía en un lapso de 48 horas en diferentes partes del país. En ambos casos existen sospechas de uso desmedido de la violencia por parte de la Policía.
Era una manifestación pacífica. Pero cuando faltaba poco para que terminara comenzó lo que el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó luego como un ataque “despiadado, calculado y despreciable”.
“Los asaltantes dispararon de manera coordinada, con gran sofisticación y triangulando desde una posición elevada. Algunos de los agentes murieron por disparos en la espalda”, explicó inicialmente el jefe de Policía Brown.
Informó además que los responsables portaban rifles de recarga rápida y que los disparos llegaron desde una distancia muy corta.
Una mujer y dos hombres fueron arrestados, mientras otro se atrincheró en un estacionamiento de varias plantas, donde finalmente fue abatido. Fue identificado como Micah Xavier Johnson.
Después de la confusas informaciones que circuló a lo largo de la jornada, el gobierno indicó anoche que Johnson sería el único autor del tiroteo y “no se le conocen vínculos o inspiración alguna por parte de ninguna organización terrorista”. “El sospechoso está muerto y la ciudad está segura”, aseguró ayer el alcalde de Dallas, Mike Rawlings.
Reacción en cadena
Esta semana, una persona filmó desde adentro de su auto cómo dos policías blancos tiraban al suelo, inmovilizaban y mataban con cuatro balazos a Alton Sterling, un hombre negro que estaba vendiendo CD’s en un estacionamiento frente a una serie de locales comerciales en Baton Rouge (Luisiana).
Un día después, un policía del estado de Minnesota mató a tiros a otro hombre negro en un auto, Philando Castile. La novia de la víctima, que estaba también en el vehículo, posteó en vivo los momentos posteriores en un video de Facebook que se viralizó y en el que dice que su novio fue baleado “sin ningún motivo”.
Ayer, familiares de Sterling llamaron a la calma tras la matanza en Dallas. “Creemos que los policías que violan la confianza pública y su formación no se deben tomar como representativos del sistema judicial del país”, expresaron en un comunicado. “Responder a la violencia con más violencia no es una solución”, agregaron.
Sin embargo, su pedido parece llegar tarde. La Policía anunció anoche que agentes del orden fueron agredidos en Tennessee, Georgia, Missouri y St. Louis.
El ataque en Tennessee ocurrió horas antes de la matanza en Dallas. La Policía local indicó que el agresor manifestó a los investigadores su frustración por las recientes muertes de hombres negros a manos de policías.
En los demás casos, no estaba clara la vinculación con la bronca desatada por los casos de gatillo fácil contra ciudadanos negros.
En la localidad de Valdosta, en Georgia, un hombre llamó al 911 para denunciar que alguien abría un vehículo y emboscó a un policía enviado al lugar, lo que desató un tiroteo en el que ambos resultaron heridos.
El ataque en Missouri también fue calificado por las fuerzas del orden como una emboscada.
En St. Louis, un automovilista disparó contra un agente que hacía un recorrido en su vehículo policial. El policía se encontraba en condición crítica.
En tanto, frente a un hospital de Dallas, los policías lloraban a sus compañeros muertos y hacían fila a modo de último homenaje.
Lynn May, un testigo de la masacre, declaró al Dallas Morning News que formaba parte de la manifestación cuando se convirtió en una escena del crimen. “Aquí comenzó esta guerra”, declaró.
Apenas a 300 metros
Del asesinato a Kennedy. Dos tragedias, 53 años de diferencia, un mismo escenario.
El Centro College, foco del tiroteo del jueves donde permaneció atrincherado el francotirador, se levanta a tres cuadras del Texas Scholl Book Deposity, el edificio desde cuyo sexto piso habrían salido los disparos que terminaron con la vida de John F. Kennedy.
Obama acorta su gira
Para volver al país. Siguió los hechos desde la cumbre de la Otan, en Polonia.
Obama, que se encontraba ayer en Varsovia para asistir a la cumbre de la Otan, canceló su viaje a la ciudad española de Sevilla para adelantar su agenda en Madrid y su visita a la base militar de Cádiz, y regresar mañana mismo a Washington.

